El cine de la 'academia'

Así es el cine europeo de qualité hecho para las academias y el prestigio: aseado, caro, lujoso, épico... Nada distingue, salvo el idioma, a películas como la francesa Les femmes de l'ombre, la polaca Katyn o esta coproducción sobre los avatares de dos estilizados y existenciales héroes de la resistencia danesa contra la invasión nazi en la II Guerra Mundial. Todas parten de la Historia con mayúsculas y de hechos y personajes reales, todas se revisten de viejas fórmulas de género, todas reconstruyen la época con amplio presupuesto y alarde de producción y están protagonizadas por arquetipos con los que no resultará difícil identificarse. Cine (europeo) de uniforme cortado por un mismo patrón, aparente y, por supuesto, nominable al Oscar.

Flame & Citron se permite sus pequeñas licencias de estilo, sus desviaciones consentidas a partir de ese canon exportable. Para ello, presenta a dos personajes (Mikkelsen y Lindhardt) con un acusado perfil autoconsciente que los distancia, aparentemente, de los viejos héroes de cartón. Así, escuchamos sus pensamientos susurrados, observamos su sufrimiento, sus contradicciones y sus dudas, sus cuitas sentimentales en el fragor de la insurgencia. Pero lo importante aquí, no se engañen, es la acción espectacular, el tiroteo hiperrealista a vista de grúa, el suspense (o el despiste, cabría decir), la intriga (poca), el triángulo del espía espiado, la femme fatale y el agente doble, la espiral de la paranoia servida en bandeja de plata.

Y por supuesto, la lección: de cómo ciertas ficciones pueden ayudar a reconstruir la imagen de los verdaderos mártires de la patria sepultados por la Historia, con mayúsculas.

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