Patrimonio Obras en el Museo de Las Cortes de Cádiz

La casa con corazón de ciudad

  • El Museo Histórico e Iconográfico de Las Cortes acomete el tramo final de la segunda fase de sus trabajos de restauración · Se prevé que las obras podrían terminar durante el próximo trimestre

Pasar de un diseño propio del XIX a otro que encaje en el siglo XXI. De modas prácticamente decimonónicas a las líneas depuradas y los espacios limpios sobre los que se levantan las nuevas propuestas museísticas. Tras casi dos años de obras, el Museo de las Cortes de Cádiz ve terminar durante estos días la segunda y última fase de su proyecto de remodelación. Un proceso que ha supuesto redefinir tanto su estructura como sus fondos e, incluso, su concepto. Si fuera persona, diríamos que el Museo se ha sometido a sesiones intensivas de entrenamiento, lifting y desarrollo personal.

Al término de los actuales trabajos -previsto para finales de año-, el Museo Histórico e Iconográfico de las Cortes y Sitio de Cádiz estaría listo para abrir de nuevo sus puertas. Un espacio que el visitante encontrará más luminoso, menos plúmbeo, mejor comunicado. Para ello, se han acometido reformas como la ejecución de la pasarela volante sobre la maqueta de la ciudad, mejoras en la accesibilidad y la verticalidad del edificio, optimización del sistema de luces y la señalización del centro -que se realizará, tanto en los paneles como en los folletos, en español y en inglés-, la reordenación de los fondos expositivos o la ampliación de la sala principal, con la inclusión del arco cegado de medio punto que se ha descubierto en las últimas obras.

"Son unos trabajos que suponen un cambio de imagen integral del Museo, en busca de una mayor sensación de amplitud y luminosidad -comenta el responsable de Museos de Cádiz, Juan Ramón Ramírez-, y que incluyen, desde detalles como la sustitución de cortinajes por estores, evitando así problemas de humedad, hasta obras de mayor calado, como la construcción de una nueva montera o la ejecución de la pasarela superior".

Unas labores que han supuesto una inversión, sólo en esta segunda fase, de medio millón de euros y que acumulan algunos meses de retraso respecto a los plazos fijados. "Sobre todo -explica Ramírez-, debido a que hemos tenido que sustituir la viguería del primer piso, que presentaba problemas de carcoma".

Una enorme puesta al día en la que, sin embargo, no se ha contemplado realizar nuevas adquisiciones: "Tenemos suficiente fondo patrimonial para que se pueda diversificar y concretar", indica Juan Ramón Ramírez.

En esta distribución y ordenación de fondos se ha recurrido también a otras instituciones locales, como el Centro Cultural Reina Sofía que -según apunta el concejal delegado de Cultura, Antonio Castillo- ha destinado al Museo Iconográfico una colección de 81 facsímiles de los planos de las murallas de Cádiz, realizados por los mismos ingenieros militares que idearon la maqueta de la ciudad.

Dentro de esta redefinición integral del centro también se incluyen los trabajos de restauración de la pieza estrella de la institución: la maqueta realizada en el siglo XVIII bajo la supervisión del ingeniero militar Alfonso Ximénez. Una tarea -financiada conjuntamente con Unicaja- en la que se encuentran trabajando tres restauradores y que ha entrado ya en su última etapa: recuperar el rizado de plata sobre madera que lucía el mar en el proyecto original. "De hecho -continúa Juan Ramón Ramírez-, queremos que sea un trabajo que, ya en 2011, los expertos puedan acometer de cara al público".

Crear una maqueta que reprodujera el casco urbano del Cádiz del XVIII surgió a capricho de Carlos III, monarca al que se le antojó disponer de imitaciones miniadas de todas sus plazas fortificadas. La de la ciudad de Cádiz fue, al fin, la única de estas maquetas que vería la luz. Un Cádiz diminuto y dieciochesco, con torres, esquinas, fincas y templos reproducidos en madera, marfil y hueso a una escala de 1/250. Ciudad precisa y liliputense que, en estos tiempos marcianos, los expertos han perfilado con láser para obtener una reproducción en 3D de todo el conjunto.

Una vez las piezas de la maqueta vuelvan a su lugar original sobre plano, los responsables del Museo tienen previsto realizar una muestra didáctica en la que se expliquen, paso a paso, los trabajos de restauración realizados sobre la estructura. Cuando esté terminada, los visitantes podrán contemplarla tan de cerca -suprimidas las antiguas tarimas desde las que antes se podía observar la construcción- que será necesario colocar paneles de metacrilato para proteger las piezas.

La sala de la maqueta será la que presente, de hecho, una mayor transformación. El descubrimiento de un arco de medio punto en uno de los laterales -la pared sobre la que anteriormente colgaba el enorme lienzo de la Proclamación de la Constitución del 1812, de Salvador Viniegra- ha aumentado la sensación de amplitud y luminosidad en la estancia. La presencia del vano ha hecho reconsiderar, además, la estructura de la pasarela volada desde la que se podrá contemplar, en el segundo piso, la maqueta de la ciudad a vista de pájaro. Así, la balconada pasará a tener forma de U y permitirá ver la reproducción del casco urbano desde tres perspectivas diferentes, además de una vista frontal del cuadro de Viniegra, que ocupará el único muro de la sala no recorrido por la pasarela.

"La maqueta de Ximénez recoge, más o menos, la traza urbana de Cádiz desde finales del siglo XVIII hasta el Trienio Liberal -explica Ramírez-. Por eso mismo, el Museo se ha orientado hacia ese periodo histórico".

La nueva reordenación del edificio se ha realizado, precisamente, bajo esta premisa. La planta baja estará dedicada al último tercio del siglo XVIII y a los grandes personajes del Cádiz ilustrado (O´Reilly, Mutis, Castelar...). La sala del fondo expondrá el material relativo a los precedentes históricos que dieron forma a la ciudad moderna o que contribuyen a explicarla, como la vista de la plaza de san Juan de Dios durante el ataque angloholandés de 1596, la vista panorámica de Arámburu u otras piezas de la época, como el mascarón de proa de un navío que representaba a la Virgen del Rosario: "La sala de la entrada será, además, el espacio destinado a las pequeñas muestras puntuales que pueda acoger el Museo y que complementarán la exposición permanente", comenta Juan Ramón Ramírez.

La cristalera con la alegoría modernista de la Constitución del Doce continuará sobre la escalera principal. El primer piso seguirá acogiendo las dos piezas protagonistas del Museo -la maqueta de la ciudad y el óleo de Viniegra- mientras que, al otro lado del arco, se ubicarán la sala dedicada al Cádiz de las Cortes y un espacio destinado a repasar el Trienio Liberal, rincones a los que se accederá al final del recorrido.

La última planta estará destinada a la balconada y a las salas centradas en la batalla de Trafalgar y a la vida en la ciudad durante el asedio napoleónico -fondos que antes se exhibían en el primer piso-. Junto con armas, proyectiles, enseñas y material relativo a 1805, el Museo contará con una colección de figuras que incluirá a los tres almirantes de la Batalla de Trafalgar -Nelson, Calder y Gravina- y a los dieciséis cuerpos de voluntarios que estaban presentes en la defensa de Cádiz, en reproducciones realizadas por el artesano gaditano Miguel Ángel Díaz Galeote .

2011

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