Una búsqueda desde la periferia

  • El CAAC dedica la primera retrospectiva en Andalucía a Nacho Criado · El jiennense, Premio Nacional de Artes Plásticas, desarrolló una carrera inclasificable en la que se interesó por los lenguajes más diversosl 'Nacho Criado. Agentes colaboradores'. En el CAAC. Inauguración, esta noche (a las 20:00). Abierta hasta el 21 de abril de 2013.

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) salda una deuda con el jiennense Nacho Criado (Mengíbar, 1943-Madrid, 2010) con la celebración de la primera retrospectiva que se dedica al autor en su comunidad autónoma. La exposición, Nacho Criado. Agentes colaboradores, organizada en alianza con el CAAC por el Reina Sofía, se acerca a este creador al que, según recordó Teresa Velázquez, jefa de exposiciones del museo madrileño, "se clasificó como minimalista o conceptual, pero demostró ser alguien inclasificable". A lo largo de una carrera en constante evolución que le valió el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2009, Criado se interesó por múltiples lenguajes: la escultura, la fotografía, la pintura, la instalación, el vídeo o la performance... La muestra abarca esa multitud de registros con la selección que el Reina Sofía exhibió desde mayo hasta octubre en el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal del Parque del Retiro como punto de partida, pero completa este material con trabajos en super 8, obras sonoras, dibujos y maquetas que revelan la fructífera vida en los márgenes de este artista que no quiso ceñirse al dictamen de ningún movimiento concreto.

Para el director del CAAC, Juan Antonio Álvarez Reyes, toda esta documentación ayuda a "desterrar un mito que acompañaba a Criado, y que era cierto en parte: se decía que hacía sufrir a los comisarios e instituciones porque resolvía en el último minuto, pero aquí se ve que su trabajo es muy meditado, que él disfrutaba mucho del proceso". El título de Agentes colaboradores, de hecho, ilustra la creencia de Criado de que toda obra, de algún modo, permanecía inconclusa y "cualquier elemento podía interferir -explica Velázquez-, como las condiciones atmosféricas y el polvo. El mismo público era para él un agente colaborador". De su preocupación por el tiempo, uno de los motivos sobre los que más reflexionó Criado, y las alteraciones que el transcurso de los años provoca, dejan constancia obras como De trampas y mentiras, una escultura de metal que Criado concibió para que el óxido y los estratos se posaran y fueran transformando su estructura, o In/digestión, en la que una revista ve menguar su consistencia por el efecto devastador de las termitas. "Aquí la ingesta de papel por parte de las termitas ya se ha frenado", cuenta el hijo del artista, Gonzalo Criado, a quien los responsables de la muestra consideran una ayuda inestimable para haber reunido un catálogo tan extenso, "pero hay otras piezas en las que eso no ocurre. Había gente que advertía a mi padre, le decían que la obra podría desaparecer, pero ése era precisamente el objetivo".

Hace una década el CAAC ya quiso recoger la producción artística de Criado en una muestra, pero quizás porque el jiennense "se involucraba muchísimo en el montaje de las exposiciones, no dejaba nada al azar", como se recordaba ayer, finalmente aquellas negociaciones no se materializaron en una retrospectiva. Por esta razón, precisó Álvarez Reyes, Nacho Criado. Agentes colaboradores se ha planteado como un recorrido por las distintas etapas en las que se dividió la carrera del creador, desde los principios en que se adentró en la abstracción pospictórica hasta su apuesta por lo conceptual y la condición híbrida de la práctica artística, sus incursiones en el land art o el body art. En la retina del visitante quedan algunas imágenes memorables: sus instalaciones con cristal (entre ellas, la de L.S.D., en la que Criado propone un sugerente paisaje tras arrojar desde tres escuadras colocadas a una altura determinada cientos de jarras y vasos), esos Trasvases en los que se expresó mediante la acumulación de botellas o sus creaciones realizadas a partir de la admiración que sentía por Matthias Grünewald, uno de sus referentes junto a Rothko o el escritor Samuel Beckett. Al final del camino, Criado explora la imagen del desierto, otro de los paisajes por los que transitó su imaginario y que revela, en opinión del hijo, la incertidumbre con la que contemplaba su creación. "En uno de sus cuadros, dice que entre la partida y la llegada el único camino posible es un naufragio. Tuvo que pasar muchos momentos de soledad, pero eso le ocurre a todos los artistas". De su creatividad en la periferia se hablará, el día 19, en el curso Transformaciones, al que acudirán los especialistas Simón Marchán Fiz y Fernando Castro.

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