Tú asesina que nosotros pagamos la entrada

Con un ojo puesto en el mercado internacional y sus circuitos de consumo adolescente, Sexykiller asume su condición excesiva y autoparódica con una sobredosis de referencias y guiños cómplices al universo pop del cine exploitation, de los zombies de Romero o Raimi a la estética tarantiniana de títulos como Abierto hasta elamanecer, Four rooms o Tu asesina que nosotras limpiamos la sangre o los toques gore del primer Peter Jackson.

Nuestra particular asesina con coletas, falditas cortas y mucha mala leche es una fashion victim (Macarena Gómez emulando a la Victoria Abril más pasada de rosca) que ha ido a parar a un campus cántabro que podría pasar perfectamente por norteamericano, no en vano la cinta de Miguel Martí juega a trasladar estereotipos y clichés del género a una poco probable y delirante ambientación hispana.

Más allá de su condición bastarda y de su sano distanciamiento, no siempre tan divertido como pretende ser, Sexykiller ofrece lo que podría esperarse de ella, un poco más incluso si me apuran, gracias a su más que resultón acabado, a su sorprendente capacidad de transformismo interno y, sobre todo, a la muy agradecida función histriónica de una Macarena Gómez que parece haber nacido para interpretar este papel.

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