La apertura de grandes ventanales en el castillo de Guzmán genera polémica

  • El Ayuntamiento de Tarifa defiende las actuaciones mientras que asociaciones como Mellaria así como personalidades relevantes del mundo de la cultura creen que es un despropósito contra el patrimonio

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Si se parte del hecho de que un monumento como el Castillo de Guzmán -construido en abril del 960 de la era cristiana o en el mes de safar 349 de la hégira- ha estado sujeto a lo largo de su rica historia a numerosas actuaciones que han cambiado o alterado su fisonomía y que es difícil determinar cuál es el elemento de referencia para su rehabilitación, cualquier actuación conlleva que se generen dudas sobre su conveniencia y como en este caso, el asunto genere en una polémica.

Y es que las obras de rehabilitación de uno de los monumentos más visitados como es el castillo de Guzmán el Bueno, o más correctamente llamado de Abderramán III, han venido suscitando opiniones encontradas ya que las obras que conllevará además la adaptación de las distintas naves y galerías que en el interior del castillo albergará en el futuro el Centro de Interpretación La Frontera Castellano-Nazarí y Centro de Visitantes incluido dentro del proyecto denominado Cádiz, Origen de Culturas, cofinanciado a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional en el marco del Programa Operativo FEDER 2007-2013, están cambiado sustancialmente la propia fisonomía del monumento.

Primero fue la eliminación de una escalera de acceso a la parte superior del Castillo y a las almenas, datada de principios del siglo XVI coincidiendo con la creación del marquesado de Tarifa, que la asociación tarifeña para la Defensa del Patrimonio, Mellaria, tachó de "atentado contra el patrimonio local". Ahora la aparición de seis grandes ventanales, cuatro en el muro norte que da a la calle Guzmán y dos en el muro oeste que queda hacia el puerto ha puesto en pie de guerra a asociaciones y ciudadanos relacionados con la defensa del patrimonio local.

En el caso del investigador, antiguo cronista de la localidad y experto en historia medieval, Wenceslao Segura, criticó no solo la actuación sino "la connivencia tanto de la Junta como del Ayuntamiento". Segura González dijo en la entrega de los Premios Isidro de Peralta -en referencia a las actuaciones- que el castillo debería llamarse Pujol -por Ignacio Fernández-Pujol, arquitecto encargado de la rehabilitación- en lugar de Guzmán. Como la asociación Mellaria, el investigador defiende una rehabilitación sin alterar el estado actual, con las transformaciones y remodelaciones que ha sufrido a lo largo de la historia, incluidas la del siglo XVI. Mellaria defiende la construcción de "un museo adaptado al castillo y no un castillo adaptado a un museo".

La apertura de los ventanales fue defendida por el alcalde de Tarifa, Juan Andrés Gil, quien entiende que "se trata de una actuación que obedece escrupulosamente al proyecto de puesta en valor del castillo y que ya estaban ahí", en referencia a la tesis de que el castillo sirvió de residencia palaciega al Marqués de Tarifa. Si bien, otros datos documentales indican que éste tenía fijada su residencia habitual en Sevilla, y que sólo en contadas ocasiones visitaba Tarifa siempre por tiempo muy breve, siendo realmente su Alcaide quien lo habitaba, encargándose de sus asuntos y de la defensa y el orden con una compañía de artilleros. Esta situación se mantuvo hasta el siglo XVIII, en el que la fortaleza pasó al Ministerio de la Guerra, y desde entonces hasta ahora el castillo no ha figurado como palacio.

Las tesis que apuntan al castillo como palacio se basan en un dibujo del pintor y viajero holandés Anton Van de Wyngaerde que en el siglo XVI visitó la ciudad y realizó un grabado de su conjunto urbano, en el que efectivamente se aprecian dos ventanas en la muralla oeste.

Por otro lado, el director del Instituto de Estudios Campogibraltareños (IECG), Ángel Sáez, gran conocedor de la fortaleza tarifeña, no quiso pronunciarse al respecto de las obras, pero sí incide en el hecho de que "sí están alterando la imagen visual que la ciudadanía tiene del monumento y eso siempre es motivo de controversia". Ángel Sáez cree que para no caer en polémicas, en un castillo que ha sufrido el devenir de diez siglos de historia es necesario "conocer qué monumento queremos recuperar".

Desde la delegación provincial de Cultura se manifestó ayer no conocer si la apertura de los grandes ventanales cuenta con el visto bueno de la Comisión de Patrimonio Histórico de Cádiz y se emplazó a este diario para un pronunciamiento al respecto en los próximos días.

Otro de los detractores de la actuación es el historiador, investigador y ex cronista oficial, Juan Antonio Patrón, que suavizando su propio criterio al respecto denominó la actuación "no acertada en absoluto". Patrón Sandoval señaló que el proyecto de rehabilitación del castillo y la creación del museo es "un proyecto donde se va improvisando a medida que surgen hallazgos y que parece querer cercenar diez siglos de historia".

Ante las críticas, recibidas el alcalde, Juan Andrés Gil, manifestó que programará en breve una visita técnica a la alcazaba con el objetivo de que quienes no ven con buenos ojos las actuaciones conozcan de primera mano el proyecto que persigue la puesta en valor del monumento. Una vez más la polémica está servida en Tarifa. En esta ocasión de manos de la rehabilitación de su emblemático castillo.

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