El algecireño Sergio Berrocal publica su primer poemario, 'Pequeña oración'

  • El autor debuta con una obra de pluma precisa y rasgos impresionistas que sorprende por su carga de madurez. Se trata de su inicial producción lírica, realizada en los últimos años y editada por Vitruvio

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El algecireño Sergio Berrocal acaba de protagonizar su debut literario con el poemario Pequeña oración, publicado por Ediciones Vitruvio de Madrid. La obra recoge una selección de la primera creación lírica del autor, producción rimada entre los años 2003 y 2009. Berrocal asoma una voz de extensión precisa y rasgos impresionistas. El libro, en cualquier caso heterogéneo y huidizo de militancias recias, contiene una madurez impropia de un novel nacido en 1978. Un prometedor, en definitiva, inicio del camino.

Berrocal se salió de la ciencia para subirse a las letras. Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez comenzaron a inocular la savia literaria en alguien que reconoce sin ínfulas que se abruma leyendo a los grandes. Sus referencias son más extensas que su sintaxis, de la articulación del epigrama latino a la inspiración de la música de los británicos Portishead. A modo de constatación ha dado vida al poema Fraude, en alusión al filme homónimo experimental que Orson Welles dirigió en 1973. "Soy la copia exacta / de un poeta / que no existe", escribe el algecireño.

"Yo admiro a los poetas", asegura Berrocal. "La poesía es lo que más me gusta de la literatura, por lo que me resulta muy difícil decir que yo soy poeta. También es un poco de crítica. Hay mucha gente que versifica, que eso no es poesía, y dice que es poeta. Jorge Riechmann dice que hoy en día resulta bastante ridículo decir 'soy poeta'. Resultaría más conveniente decir 'estoy poeta'. Yo a veces estoy poeta, sí. Y cuando estoy poeta, me encanta. Soy feliz. A veces soy feliz".

Quizá no estaba poeta cuando el algecireño albergó dudas sobre la publicación de Pequeña oración, a pesar de que no es una aventura personal editorial, sino la aceptación de su obra por parte de un sello. "Soy bastante autocrítico", justifica. Pequeña oración, por cierto, es también uno de los poemas del libro, una plegaria que más se ajusta a la antigua Grecia que a una iglesia moderna. Y juega asimismo con el doble sentido, por el gusto por la frase breve que alimenta sus creaciones.

"Yo el libro lo veo impresionista, por el trazo corto", cuenta Berrocal. "No sabría adscribirlo a una corriente en concreto. Creo que tampoco hay una voz definida, sino varias. Me aseguran que al principio es más escéptico, más duro quizá, y después se va hacia la luz. No sabría etiquetarlo".

El autor reflexiona en varios de sus poemas sobre el propio proceso creativo lírico y, también, hay unos versos en memoria de José Luis Tobalina, "breve maestro", en Música de cámara. "Lo conocí poco, pero lo apreciaba mucho. Me parecía uno de los pocos poetas que había por aquí. Para mí era un ejemplo. Me resulta un poeta que enseña. Breve maestro con total convicción y cariño", explica.

Berrocal confiesa que lleva como un año que acierta poco a escribir, lo cual no es óbice para que piense en el futuro y en un segundo título venidero. "La poesía es una de las cosas que más me gustan. Me motiva mucho a la hora de vivir el hecho de escribir un poema. Yo escribo un poema y ese día soy el más feliz del mundo, ese día o ese mes, lo que dure en escribir el poema. Seguiré escribiendo. Yo me tomo muy en serio la poesía", manifiesta.

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