Un abrazo a todo el mundo

  • Nórdica publica una selección de poemas del 'Canto de mí mismo' de Whitman traducidos por Rivero Taravillo e ilustrados por Kike de la Rubia

Lo que cantó de sí mismo -escribiendo siempre desde el centro de una encrucijada entre la individualidad radical y un profundo sentido comunitario- lo cantó de todos nosotros, y lo que dijo de América vale igualmente para "todos los rincones del universo", escribe Juan Marqués en la presentación de La extensión de mi cuerpo, un volumen ilustrado por Kike de la Rubia y traducido por Antonio Rivero Taravillo que recoge -en edición bilingüe- una selección realizada por el propio Marqués de algunos de los mejores versos del autor de Hojas de hierba, el poeta que fundó la poesía moderna estadounidense y además, mientras lo estaba haciendo, consiguió, "sencillamente, decirlo todo".

La edición, con el mimo que caracteriza al sello, corre a cargo de Nórdica, que continúa de este modo con la colección de poemarios ilustrados que inició con Las flores del mal de Baudelaire, continuó con El viento comenzó a mecer la hierba de Emily Dickinson -el libro de poesía más vendido en España en 2012- y se ampliará este mismo año con sendos volúmenes dedicados a Dorothy Parker y Sylvia Plath y ya en 2015 con una selección de la obra de Wislawa Szymborska.

"Nosotros queremos dejar claro que no se trata de una edición fundamental, no queremos competir con las editoriales de poesía; lo que queremos hacer, más bien, son ediciones sentimentales, expresiones de amor", explica Diego Moreno, el editor de Nórdica, que presentó el volumen el pasado miércoles en Sevilla junto a Antonio Rivero Taravillo, que ha traducido los 26 poemas que componen esta selección, y a Kike de la Rubia, que ya se ocupó de esta labor en el libro de Emily Dickinson y ahora, en su acercamiento a Whitman, ilustra su poderoso universo poético recurriendo a una paleta cromática cálida y sensorial, abundante en rojos, naranjas y tonos ocres.

Como ha ocurrido recientemente con Henry David Thoreau, cuyo discurso ha sido devuelto a la actualidad con reediciones en Impedimenta y Errata Naturae, Moreno espera que este volumen de Nórdica contribuya a que Whitman disfrute de "una nueva vida" entre los lectores españoles. Con ese mismo empeño tradujo sus poemas Rivero Taravillo, siempre consciente de que el verso libre, tan querido por el poeta estadounidense (de hecho fue él el primero en experimentar con las posibilidades de esta forma de composición, empleando en su caso un lenguaje sencillo y cercano a la prosa), es "un cepo en el que puede caer cualquier traductor".

Se refiere, en concreto, a los largos versículos del poeta, "llenos de ritmo y que se salen de los moldes habituales", composiciones de una "gran musicalidad y libertad formal", lo cual dificulta (aún más) la delicadísima operación de lograr que un poema alce el vuelo con la misma música, con la misma vibración, pero con otras palabras. Quizás por ello la traducción que hizo Borges es "muy libre", la de León Felipe "aún más", y algunas otras existentes en español, para Rivero Taravillo, "pecan de excesiva literalidad". Ante un reto así, dice, sólo cabe la "humildad": "Conseguir un poema, pero que sea del otro, no tuyo". Del otro, al también poeta, ensayista y novelista, nacido en Melilla pero afincado en Sevilla, siempre le ha cautivado esa capacidad para, "a partir de su propia voz, abrazar a todos los seres humanos", el permanente "diálogo entre el individuo y la sociedad" que se aprecia ya en el comienzo de este volumen que recoge una muestra del Canto de mí mismo (tradicionalmente traducido en España como Canto a mí mismo) que se integra en Hojas de hierba: "A mí mismo me canto y me celebro,/ y eso que yo asumo asumiréis/ pues cada átomo mío también os pertenece".

Apasionado de la Naturaleza, defensor incansable de las libertades individuales y en cierto modo creador de una nueva mitología americana, poeta mayor de Estados Unidos e influencia directa en muchas otras tradiciones -en todas las demás americanas, quizá de modo especialmente visible en la chilena: Mistral, Huidobro, por supuesto Neruda; pasando por la española, Lorca, Rosales o en estos mismos días Manuel Vilas; y volviendo de nuevo a su país desde Ezra Pound hasta los beats...-, con Whitman sería fácil dejarse arrastrar por la tentación de postrarse ciegamente ante los clásicos... pero no se trata de eso. No es sólo respeto lo que debe mediar si se traduce a Whitman, advierte Rivero Taravillo: "Él se desmelena, se implica, se emociona... Con él tienes también que desatarte un poco".

Eso hizo Kike de la Rubia, dibujó lo que quiso, lo que le apeteció, aunque el resultado, matiza, "es muy whitmaniano". "Me llevó mucho tiempo, porque su poesía es muy visual, es una sucesión de imágenes, de estampas, y todas juntas forman un sentimiento. Es muy complicado capturar en una imagen la esencia de cada poema...", dice el ilustrador madrileño, que puso un particular empeño en reflejar la "dualidad", o mejor dicho las muchas dualidades, que concita la poesía del autor: "Quise transmitir la ternura pero también la brutalidad; igual sus versos tienen mucha carnalidad aunque sean también, a la vez, etéreos y trascendentes; como también se podría decir que la poesía de Whitman es de alguien que es joven y viejo...".

Si Hojas de hierba es, como señala Juan Marqués en su introducción, "más que un inmenso poema, todo un género literario en sí mismo", este volumen con extractos -aunque sin cortes: los poemas elegidos se reproducen completos- del Canto de mí mismo se ofrece, en última instancia, como una invitación al lector, hermosa y llena de amor, a seguir leyendo. Y esto es, por cierto, de lo mejor que se puede decir de un libro.

Walt Whitman. Traducción de Antonio Rivero Taravillo. Ilustraciones de Kiko de la Rubia. Selección y prólogo de Juan Marqués. Nórdica. Madrid, 2014. 128 páginas. 18 euros

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