Un abrazo colectivo a Salvador Távora

  • Pilar Távora presenta su documental sobre la trayectoria artística del dramaturgo

"Alguna vez, hablando con mi padre, le he dicho: papá, ¿pero tú eres consciente de lo que has representado? Y yo creo que no lo es, la verdad, o no del todo", contaba la directora de cine y teatro Pilar Távora, que presentó el martes el documental Salvador Távora: la excepción, un trabajo con el que pretende que "quienes no lo conocen más allá de obras como Carmen", y sobre todo "los jóvenes", comprendan hasta qué punto ese hombre "destinado a ser un trabajador más de Hytasa, nacido en un barrio en aquel momento marginal, con su ímpetu autodidacta llegó a convertirse en lo que se convirtió", en un dramaturgo que con un pie en las expresiones populares de su tierra, con especial devoción por el flamenco y la tauromaquia, y otro en cierta vanguardia del momento, "rompió los esquemas del teatro en el mundo".

El largometraje, de hora y media de duración y producido por Canal Sur, se proyectó por primera vez anoche en la Fundación Cajasol. En la televisión pública andaluza se emitirá "antes de que finalice este año" y después, o al menos eso espera Pilar Távora, iniciará su recorrido por otras cadenas autonómicas y "culturales".

"He intentado alejarme sentimentalmente de la figura de Salvador, porque nunca se es objetivo haciendo un documental, pero esta vez yo tenía que intentarlo en la medida de la posible", comentaba ayer, horas antes del primer pase, la autora del mismo. La solución que encontró fue descartar finalmente todas las horas de conversaciones grabadas con su padre y dejar hablar únicamente a terceras personas, pero siempre, quiso recalcar, "personas autorizadas, que saben de lo que hablan, que conocen la importancia de Salvador, desde [el ex ministro de Cultura francés] Jack Lang hasta el hombre del taller del Cerro que le hace las máquinas que aparecen en sus montajes". "A una persona, y más a una persona como él, le cuesta hablar de sí misma. Es normal que no tenga esa perspectiva. A mí no me interesaba que él se pusiera a hablar de su obra, sino que se conociera la importancia que tuvo esa obra, porque me apena que haya tanto olvido... Por eso preferí centrarme en lo que los demás dicen que ha representado", añadió.

De este modo, numerosas voces dan forma a Salvador Távora: la excepción. Entre ellas, las de Núria Espert, Lluís Pasqual, Ricardo Iniesta, los miembros del colectivo A Comuna de Lisboa o Hugo De Greef, director teatral y responsable del Kaaitheater de Bruselas, del lado de los profesionales de la escena; o Alfonso Guerra, Diego Cañamero, Julio Anguita y José María Garrido, director general de Cultura del primer Gobierno de Felipe González, del lado estrictamente político, un aspecto de capital importancia en el trabajo del dramaturgo sevillano.

"Fue difícil decidir qué quería contar", comentó Pilar Távora. "Había tanto material que, si se lo pasara a diez directores distintos, harían diez documentales diferentes. Yo, lógicamente, hice las preguntas que quería hacer, tenía claro por ejemplo que para mí era importante el tema identitario", añadió. "Creo que va a sorprender, incluso a la gente que cree que lo conoce bien", sostuvo la directora, y puso como ejemplos de aspectos "no muy conocidos" que se abordan en el filme la participación de Távora en los Juegos Olímpicos de Barcelona o la implicación de su compañía, La Cuadra, en las actividades culturales con las que los portugueses celebraron el triunfo de la Revolución de los Claveles en abril de 1974, llevando sus espectáculos, a bordo de "tanques del ejército revolucionario", a pueblos donde por primera vez entraba un grupo de teatro.

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