Viñetas como trincheras

  • El malagueño José Pablo García triunfa con su adaptación al cómic de 'La Guerra Civil Española' de Paul Preston.

La aparición el año pasado de Las aventuras de Joselito demostró al mundo que en el malagueño José Pablo García había algo más que un dibujante de cómics: también, seguramente, alguien dispuesto a abrir las costuras del género hasta llevarlo donde nunca antes había estado y hacerlo comulgar con cualquier orden cultural, histórico o social. Si las aventuras del Pequeño Ruiseñor podían contarse en tan poliédrica obra, entonces, sin remedio, el cómic sirve para contarlo absolutamente todo. Hace justo ahora un año, el artista recibió un delicado y a la vez asombroso encargo de la editorial Debate: trasladar a las viñetas nada menos que La Guerra Civil Española de Paul Preston, ensayo de largo alcance y considerado canónico dentro de la bibliografía consagrada a la contienda. "Acepté sin saber muy bien dónde me estaba metiendo", admite a este medio José Pablo García. El resultado, algunas semanas después de su publicación, es ya incontestable con la conquista de los puestos más altos en las diversas listas de ventas de libros de no ficción en España, justo en el año del 80 aniversario del alzamiento militar que desembocó en la Guerra Civil.

Tras un verano consagrado a la búsqueda de documentación (especialmente fotografías) sobre la contienda y sus compases previos, José Pablo García invirtió siete meses de trabajo a destajo hasta alumbrar "una adaptación bastante fiel del original, que fui haciendo capítulo por capítulo. He respetado el tono general de la obra de Preston, incluido el sentido del humor que introduce de vez en cuando", apunta García, quien explica que en cuanto al estilo "he practicado cierta alternancia, aunque sin llegar a la esquizofrenia de Joselito, donde cada capítulo estaba dibujado en un registro distinto".

El británico Paul Preston (Liverpool, 1946) siguió el proceso conforme José Pablo García iba enviando páginas a la editorial "y, salvo algunos pequeños cambios, no puso objeciones". En el desarrollo de la obra colaboraron también otros historiadores a modo de vigilantes para la correcta exposición de los hechos con igual entendimiento. Pero la experiencia, eso sí, ha sido igual de reconfortante para García como para el propio Preston: "Sé que al principio, cuando le propusieron este proyecto, no le hizo excesiva ilusión: había dejado de leer cómics hacía muchos años y pensó que sus colegas podían tomarse a guasa una adaptación en viñetas de uno de sus ensayos. Pero el resultado le ha gustado tanto que estamos estudiando ya una segunda adaptación de otro de sus libros; yo, desde luego, estaría encantado de repetir".

Al presentarse un libro como éste, es sencillo vincularlo con el público más joven. De hecho, la propia editorial Debate apunta en la contraportada a la posibilidad de que una nueva generación de lectores conozca la Guerra Civil gracias a esta obra. Sin embargo, José Pablo García tiene una opinión muy distinta: "Yo no he hecho un libro para adolescentes. He hecho un libro para adultos al que también, si lo desean, pueden acercarse lectores más jóvenes. El cómic no es una versión reducida ni un resumen del libro de Preston: es el libro de Preston completo, tal cual, con todos los detalles, sólo que narrado de otra forma. Lo que sucede es que en España todavía perdura la idea de que un cómic es necesariamente un trabajo para niños y adolescentes, pero éste no es el caso".

Y sí, lo cierto es que La Guerra Civil Española es en su versión en cómic casi tan voluminosa como el libro original de Preston, con gran profusión de detalles y ambición académica. Señala el dibujante al respecto que, si bien los episodios que se sitúan tras el estallido de la Guerra Civil permitieron una adaptación más sencilla, los relacionados con los últimos días de la Segunda República revistieron mayor dificultad "porque hay muchas más fotos de la Guerra Civil que de los años previos, así que dispuse de mucho más material para dibujar la contienda; aunque, curiosamente, disfruté mucho recreando los días inmediatamente anteriores al 18 de julio de 1936: fue un reto complejo pero muy estimulante".

Si bien el mismo Paul Preston admitió en su día que su ensayo había sido escrito bajo el prisma de un hombre de izquierdas, García ha prestado especial interés en conferir la mayor objetividad posible a aspectos como la división que el PSOE venía acusando desde 1910 y que tan nefastas consecuencias tuvo. El resultado es justo y necesario en el presente. La Historia también ama las viñetas.

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