Ventura, Bejarano y Fernández Pineda triunfan en La Puebla

  • Festejo entretenido en la primera corrida de la temporada sevillana

Dicen algunos que el espectáculo de los toros está finiquitado, que es algo trasnochado y tiene los días contados. Pero a todas luces esa idea es errónea. Ayer por la mañana hacía un frío que pelaba, amenazaba lluvia y el viento fue para los toreros de a pie como un pésimo bajonazo. Pues así y todo, el público llenó el tendido de la plaza portátil instalada en La Puebla del Río, con unas ganas enormes de disfrutar del toreo a pie y a caballo y, de paso, gracias a la solidaridad del mundo del toro, ingresar por taquilla unos euros que se destinarán a la reforma de la parroquia local de Nuestra Señora de la Granada.

La corrida, prevista para el pasado domingo 20 de enero, con motivo de la festividad del patrón de La Puebla, San Sebastián, sufrió variaciones no sólo de calendario, sino también de cartel, una combinación que definitivamente quedó compuesta por el rejoneador Diego Ventura y los matadores de toros Vicente Bejarano y Antonio Fernández Pineda, que salieron a hombros, tras lidiar una corrida desigual de Peralta.

El joven Diego Ventura, que el año pasado quedó en cabeza del escalafón de rejoneadores, se mostró ante su lote fácil, espectacular y acertado. Probó cuatro nuevas cabalgaduras. En su primera faena, en la que empleó dos rejones de castigo con un buen toro de Peralta, brilló en varias suertes, como en un soberano par a dos manos. En el manejable cuarto, que brindó a Vicente Bejarano, impresionó también por un quiebro sensacional, tras echar el caballo hacia atrás en el cite y en un par sobrio, de dentro afuera. En ésta ocasión, además del rejón, precisó de dos descabellos.

Eolo, que no incidió en la lidia a caballo, resultó nefasto para los toreros de a pie, que capearon el temporal con voluntad férrea y valor. Vicente Bejarano dejó una grata impresión. Debido a que no ha perdido el contacto con el toro gracias a su campaña en Perú, se le vio suelto y seguro, destacando con contundencia en el uso de la espada. Su primer toro, manso y complicado, tuvo un pitón izquierdo imposible para el lucimiento. Brindó su faena a sus compañeros Diego Ventura y Antonio a Fernández Pineda. Bejarano se mostró firme ante los frenazos y gañafones del animal, robando algunos pases, largos y templados, por el pitón derecho. Sobresaliente en ejecución la estocada en la que entró en corto y por derecho. Ante su segundo, que no llegó a entregarse, Bejarano sacó una tanda buena por cada pitón y estuvo a punto de ser corneado cuando toreaba con la diestra. De nuevo, estocada al primer envite.

Antonio Fernández Pineda comenzó muy bien su primera faena. Pero el viento arreció. El torero extrajo una bella serie al natural, intercalada con un pase mirando al tendido. El toro que cerró plaza tuvo muchos problemas. Fernández Pineda lo recibió con una larga cambiada en las rayas y pasó apuros, tomando el olivo. No se arredró y dio otra larga de la misma guisa. La faena fue voluntariosa, iniciada con dos arriesgadísimos -por el viento- pases por la espalda. Luego, descendió en intensidad. No estuvo acertado con los aceros.

La primera de la temporada sevillana fue un éxito en cuanto a público y entretenida en lo artístico. Los momentos más vibrantes corrieron a cargo de Diego Ventura, muy puesto y con oficio. Bejarano y Fernández Pineda, que se entregaron, tuvieron que luchar contra un elemento que hizo estragos, el viento, y que marcó el transcurso del festejo matinal en La Puebla del Río.

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