Vega, dos orejas, sale a hombros en la plaza de Laguna de Duero

  • El diestro de la comarca resulta contundente con la espada y triunfa junto a Manolo Sánchez

La temporada taurina se inició ayer en la provincia de Valladolid con una corrida de López Gibaja de buenas hechuras, armónica y como principal defecto su escasa raza en algunos ejemplares y las complicaciones en otros.

Manolo Sánchez cuajó una gran faena al cuarto toro, un animal que tuvo bondad, al que instrumentalizó muletazos sentidos y cadenciosos. Le cortó las dos orejas tras una buena estocada. Frente a su primero también toreó con suavidad y elegancia.

Lo más vistoso con el capote fue ejecutado por Salvador Vega que se despatarró con el que cerraba plaza, un toro pastueño y manejable, propicio para el toreo armonioso y de calidad que realiza Vega. Hubo pases cadenciosos en una faena larga basada en la mano derecha, ya que el toro no tragaba con la zurda.

Con el primero de su lote tuvo que realizar un toreo acelerado por las condiciones de un animal que no le dejaba colocarse ni templarlo. Lo mejor fue el epílogo de mano baja con derechazos de cartel. En ambos la espada funcionó a la perfección y ejecutó la suerte de forma brillante y efectiva.

Javier Conde pasó desapercibido, estuvo desangelado y afligido, sin acoplarse en ninguno de sus toros, que sirvieron para obtener trofeos.

Con mas de un tercio de entrada. Se lidiaron toros de López Gibaja, bien presentados, manejables aunque justos de fuerza y raza, el mejor el cuarto, el resto desarrollaron complicaciones. Manolo Sánchez, ovación y dos orejas. Javier Conde, silencio y silencio. Salvador Vega, oreja y oreja.

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