Crítica de Cine

Tiro pichón zombi

generación z

Terror, EE UU, 2014, 86 min. Dirección: Steve Barker. Guión: Paul Gerstenberger. Fotografía: Roman Osin. Intérpretes: Dougray Scott, Martin McCann, Jessica De Gouw y Claire Goose.

Fue el novelista Michael Crichton con Almas de metal, película escrita y dirigida por él en 1973, quien tuvo la idea de un parque temático en el que un fallo pone en libertad a criaturas peligrosas. En aquel caso era un parque dedicado al antiguo Oeste, el Westworld, en el que se disparaba contra robots-vaqueros… Hasta que uno decide disparar contra los turistas. 17 años más tarde, en 1990, Crichton perfeccionó la idea en su novela Parque Jurásico, que Spielberg filmó tres años más tarde. Todo parte, pues, de Crichton; aunque la idea de exhibir robots o bichos peligrosos en espectáculos y en parques de atracciones o temáticos con resultados desastrosos se remontaría al guión de King Kong escrito por Edgar Wallace en 1933 y, sobre todo, al relato El ruido de un trueno de Ray Bradbury publicado en 1952 e incluido en el volumen Las doradas manzanas del sol un año más tarde (hay edición española en Minotauro) que trataba de la organización de viajes al pasado prehistórico para cazar dinosaurios. Paradójicamente este relato pionero no fue llevado al cine hasta 2005 por Peter Hyams, aprovechando el éxito de la Parque Jurásico que se inspiraba en ella.

Generación Z propone un parque temático de zombis. Muy original. La humanidad ha ganado la batalla contra los hambrientos fiambres andantes. Se ha reunido a unos cuantos en una isla, en un parque temático al que acuden los turistas para divertirse disparando a los no muertos. Una especie de tiro pichón zombi. Pero algo falla y los cazados se convierten en cazadores. Muy original también. Perpetra este engendro un inglés llamado Steve Barker, que ya perpetró otro con variante zombi-nazi. Allá él. Y quien vea esta cosa.

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