"Tarifa es un lugar precioso para desconectar y estudiar un personaje"

  • La actriz pasa unos días de descanso en la localidad tarifeña mientras prepara la vuelta a los escenarios de 'La luz de Góngora', pieza teatral que dirigió desde su estreno, hace dos años

María Isabel Mantecón, Kiti Manver en los escenarios, es una de nuestras principales actrices españolas. Se encuentra en Tarifa durante unos días visitando a su querido amigo, el también actor Tomás Picó, momento elegido para conversar sobre la ciudad, su carrera y sus proyectos.

-¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?

-Estoy con mi amigo Tomás Picó, pero cada vez que puedo vengo a esta tierra a la cual llevo viniendo desde hace treinta años.

-Lo suyo con Tarifa, ¿es coyuntural a su amistad con Picó o ya es un lazo afectivo con la ciudad?

-Ya es un lazo afectivo, porque son treinta años, pero la verdad que fue Tomás quién me descubrió Baelo y aquí estoy.

-¿Qué es lo que más te gusta de este rincón?

-Aunque en verano se pone muy bullosa, me gusta lo manejable que es. Vas a comprar el pan y todo el mundo te saluda. Su tranquilidad. Llego con la bulla madrileña y aquí me relajo.

-Tiene una extensa filmografía con participación en más de 20 largometrajes. ¿Cómo permanece una actriz tanto tiempo en candelero?

-Has dado en el quid de la cuestión de nuestra profesión, de los corredores de fondo. Los actores que somos de piñón fijo, insistir, que no tienen una carrera, digamos, de famoseo y este tipo de cosas, requiere de mucha constancia, reciclar, echarle horas y paciencia. Esto es una carrera que tiene muchos altibajos. Hoy estás aquí tomando una caña en Tarifa en paro y mañana estás en el Festival de Berlín recibiendo flores y pasado no eres nadie. Hay que echarle paciencia, dedicación y amor, porque la mayoría de nosotros se supone que estamos aquí por vocación.

-Los jóvenes actores empujan fuerte.

-Sí. Pero yo no le voy a quitar ningún papel a ningún joven ni ellos a mí. Afortunadamente y a pesar de que a partir de los 40 años no hay demasiados papeles para las mujeres, si hay madres, tías abuelas que se pueden hacer. Somos complementarios. Sería ridículo que yo intentara realizar papeles de treinta años, porque no los tengo.

-¿No siente que los grandes papeles en el cine se le ofrecen siempre a unos pocos?

-Sí, pero a esos cuatro o cinco que se les ofrecen los papeles también van variando con el tiempo. En cine, los protagonistas se los dan a la gente que en ese momento tengan más tirón de taquilla. También está la propia imagen. La gente mu guapa, mu guapa tiene más posibilidades que los mu feo, mu feo. Yo como estoy en un término medio, me salvo. El tema del ego, lo salvo mucho porque luego hago más teatro que cine y ahí compenso la posibilidad de tener papeles más importantes.

-Sé que es muy típica pero, ¿se queda entonces con el teatro?

-No es que me quede con el teatro. Yo creo que los actores vocacionales, es muy raro que no hagan teatro. Lo que se vive en el teatro es completamente diferente a lo que se vive en la televisión o en el cine. Es un rito tan antiguo como la propia civilización. Fíjate que es de las primeras cosas que hacía el ser humano para satisfacerse. Es un rito más antiguo que la misa, que copió mucho del teatro, pero más aburrida.

-¿Cree que la televisión vicia al buen actor?

-Eso es algo que discutimos constantemente entre compañeros. Yo creo que los buenos actores y preocupados por su profesión han existido siempre. Luego hay otros que se han dejado llevar por el momento repitiéndose y aburriendo al personal. Si tú estás preocupado por tu profesión, no hay ningún medio que pueda contigo.

-¿Y cómo vive un actor la espera de un papel?

-Eso es terrible. Cuando era muy jovencita trabajaba de cualquier cosa para mantenerme mientras llegaba el papel. Pero yo no soy de las que espero al teléfono, porque por mi manera de ser no lo resisto. Cuando no tengo trabajo me lo procuro. Soy también productora, así que me meto en distintos fregaos. Desde siempre, los actores se han procurado su propio trabajo a través de la producción. Es algo que cae por su propio peso. Es normal que los actores con inquietud, terminen haciendo de productores.

-El triunfo del actor, ¿qué forma tiene? ¿La de un Goya?

-Tiene muchas formas como en la de cualquier trabajo. Yo tengo un Goya. Cuando me lo dieron no me sirvió para mucho porque estaban recién instaurados y no tenían el peso que tienen ahora. No me hicieron ni fotos. Pero yo creo que hay muchos actores maravillosos que no están premiados. El triunfo está en seguir en el candelero y seguir trabajando. Los premios sirven para que te envanezcas un ratito. Pero no te puedes quedar distraído con eso porque entonces la palmas.

-¿Los actores se quedan enamorados de algún personaje que hayan interpretado?

-Sí. Yo recuerdo que cuando era más joven siempre pensaba que no iba a pasar, hasta que me pasó. Además es lógico. Cuando tu esfuerzas a tu psique y a tu físico todos los días a vivir unas emociones, llega un momento en que se te pega mucho. Pero bueno, para eso están los psicoanalistas.

-¿Y hay algún personaje que le gustaría realizar?

-Sí. Me gustaría mucho una madre coraje. Porque es un personaje muy fuerte. Pero desgraciadamente hay muchos personajes que se me han quedado en el tintero.

-¿Es Tarifa el lugar apropiado para desentenderse del cine o el apropiado para estudiar un papel?

-Es un lugar apropiado para desconectar, y es un lugar maravilloso para estudiar un personaje. En Tarifa ciudad no porque hay mucha bulla y mucha moto armando ruido, pero donde vivo yo con Tomás es un lugar increíble para meterse en un personaje.

-¿Cuál es su proyecto más inmediato?

-Estoy embarcada en una obra que estrené hace dos años pero que quiero volver a poner en escena. Se trata de una obra en la que hice de directora y llevé el peso de la dramaturgia y que se llama La Luz de Góngora y con la que intentaré hacer campaña escolar para que los niños cuando escuchen Góngora no salgan corriendo y se den cuenta que puede ser hasta divertido. También estoy estudiando el personaje de una obra del autor cordobés, Juan Carlos Rubio, titulada, Tres.

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