Shalom, más que un grupo de rock

  • La banda de heavy-rock algecireña cumple 25 años de su nacimiento · Apenas ocho duró la aventura musical que les llevó a ser referentes nacionales y convertirse en un mito, como recuerdan sus integrantes

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Hace 25 años nació un mito en Algeciras llamado Shalom. En la pared colgaba un calendario, el mes era enero y el año 1987. Juan Tamayo, guitarrista, junto a Tony Jurado, batería, empezaron a jugar con la música, para lo cual invitaron a Sebastián M. Guerrero, vocalista, a unirse a su aventura, entrando junto a éste Rubén Tamayo, que se hacía cargo del bajo, siendo el hermano del primero.

En un local de ensayo en La Granja encendieron al fin los amplificadores bajo el sonido heavy-rock de Shalom, nombre que sugirió Guerrero por la sonoridad de la palabra, además de tener una connotación de paz. Cada uno tenía su experiencia, Jurado venía del grupo Productos Lácteos y el resto habían compartido música en RIP, primer grupo de hard rock conocido de la ciudad. Tenían influencias musicales compartidas como Deep Purple, Led Zeppelin, Black Sabbath o Pink Floyd.

Grabaron su primera maqueta en los estudios ACM en Málaga. Con cuatro temas empezaron a despegar y entre luces y sombras decidieron enviarla a un programa televisivo animados por su alcance nacional. Participaron en el programa musical de Televisión Española (TVE) A tope, que les sirvió para abrirse más al público y empezaron un desfile promocional entre los medios de comunicación en 1988. Este empuje les valió para recibir el I Premio de Maquetas a nivel nacional otorgado en Madrid en la mítica sala Canciller de la capital, en la que también estaban leyendas del rock vivo como Barón Rojo, Leonor Marchesi y Obús.

Se lanzaron a partir de entonces y fueron continuas sus apariciones en actos musicales, siendo teloneros de bandas como Radio Futura o Danza Invisible. Durante meses les mantuvieron en la Radio Fórmula de la emisión local de 40 Principales con las canciones Cógeme y Buscando rollo, pero nuevamente el pesimismo se adueñó de Shalom.

En 1989 se unió al grupo Chico Valdivia con apenas 17 años, mientras que el resto de componentes rondaba los 23 ó 24, se acercó al local de ensayo del grupo con un teclado pequeño, le invitaron a entrar y ahí empezó todo, añadió un nuevo sonido que engrandeció a Shalom.

Entre el 5 y el 6 de agosto de ese año participaron en un concurso organizado por el Ayuntamiento de Algeciras junto a más grupos de la comarca alzándose con el primer premio, lo que les catapultó para conseguir el dinero que les llevaría a grabar su primer disco en noviembre, al que llamaron Shalom y se grabó en Sevilla en Estudios Central, por la compañía Barrabás. Antes de meterse en el estudio iniciaron una pequeña gira que empezó el 16 de agosto ante 12.000 personas en Algeciras, siguiendo con La Línea, Ceuta, Cádiz, Jerez y Sevilla, llegando a 60.000 personas en una semana.

El primer disco les devolvió la posibilidad de actuar en la sala Canciller y Sukursal, referentes de la época, incluso se fundó un club de fans en Madrid. Pasaron también por Huelva, Talavera, Coslada, Málaga además de ser protagonistas de cuantiosas entrevistas en radio y prensa especializada de rock a nivel nacional.

Tras saborear este éxito el proyecto de un segundo disco se fue diluyendo. Los componentes, desilusionados fueron intentando abrirse sus propios caminos. Chico Valdivia y Tony Jurado se marcharon a Madrid. En los años 90 Sebastián M. Guerrero y Juan Tamayo siguieron vinculados y creando música bajo el nombre de Shalom. En 1996, tras mucho pelear, encontraron apoyo para grabar en una compañía de Granada llamada Big Band Records, en este segundo disco también colaboraron Valdivia y Jurado y se tituló Séptimo cielo, sin embargo al no contar con un soporte de publicidad y la fuerza de promoción se fue esfumando. Disfrutaron de un par de conciertos con el Súper Uno de la Ser ante 15.000 personas en Algeciras pero poco a poco, casi sin hablarlo y sin ningún tipo de controversia Shalom vivió ocho años y pasó a la historia convirtiéndose en un mito.

Juan Tamayo recuerda esta etapa con gran emoción. "Me sirvió como experiencia personal, aprendes cómo es la gente del mundillo, lo que se aguanta y se calla". Sabe que Shalom se ha convertido en un grupo de culto. "Hoy graba un disco cualquiera, como suene es otra cosa, pero la distribución depende de una compañía. Si nos hubieran apoyado habría salido un segundo y hasta un tercer disco". Cógeme fue la canción que más fama les dio, todos eran autodidactas menos Valdivia. Entre anécdotas guarda haber conocido a Alejandro Sanz, en aquel entonces Magno y a mucha gente de la movida. "Teníamos hasta un club de fans en Madrid".

Su hermano, Rubén Tamayo, tras su paso por el grupo de heavy-rock algecireño se fue desligando poco a poco de la música, haciendo de su futuro otros caminos profesionales, aunque nunca ha perdido ese "gusanillo" por tocar y conserva sus guitarras.

Sebastián M. Guerrero continúa ligado a la música, en una orquesta malagueña llamada Natural Orquesta. Es su profesión. De Shalom explica que "era joven, tenía ganas, pero te das cuenta que es una profesión bastante dura" y más al ser un grupo que nacía lejos de Madrid. "No es lo mismo dedicarse a un estilo u otro, el rock es más underground". Aún hoy recibe muchos correos de EEUU y América Latina y preguntan cuándo volverán. Creó una web en la que relata la historia del grupo. Del primer disco llegaron a vender más de 10.000 ejemplares en vinilo, actualmente es casi imposible encontrar uno. "Ver tu nombre en letras grandes, eso te aporta muchas cosas bonitas y había muchas expectativas".

Tony Jurado, en Madrid, ha disfrutado de una carrera meteórica con la batería. Ha tocado con artistas como Andrés Calamaro, Fito Páez, Quique González, Antonio Vega, Rebeca Jiménez, Ariel Rot o Loquillo. Lleva 17 años en la capital pero guarda con ilusión los momentos con Shalom. "Se consiguió grabar, las ganas las conservo. Haces algo inconscientemente grande porque pasa el tiempo y somos referentes para más de la mitad de las bandas que han salido de Algeciras". Alaba la gran calidad del grupo, donde cada instrumento estaba en su sitio. "Me subía a un escenario y no era consciente de que estaba delante de tanta gente y que se hacía algo tan grande para la cultura de Algeciras".

Chico Valdivia, tras su paso por Shalom, que se convirtió en una gran experiencia en la adolescencia, no ha dejado de crecer, aprender y triunfar hasta el punto de haberse convertido en uno de los artistas algecireños más conocidos, no sólo por haber pregonado la Feria Real y haber compuesto el himno del centenario del club de fútbol de la ciudad, sino por galardones como el Premio de la Música otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias en 2006 a la mejor producción artística junto a Manuel Illán por el disco No te olvides de mí de Diana Navarro, además de sus trabajos más recientes con India Martínez, María Toledo o Antonio Cortés. Hace unos años intentó reeditar los trabajos de Shalom, y ¿quién sabe si algún día vuelve un disco de esta mítica banda a las tiendas?

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