El Salón del Cómic rescata de la censura el mundo de las viñetas de un siglo

  • Barcelona se convierte en la capital de la historieta hasta el próximo domingo · Tras la crisis de los 90 el sector se refuerza con numerosas novedades

Barcelona se transforma desde este jueves y hasta el próximo domingo en la capital del cómic. Su Salón Internacional cumple ya 26 ediciones y se ha convertido, junto al festival francés de Angouleme, en el referente de un arte que embelesa desde los más pequeños a los más mayores.

Que el cómic no tiene edad lo demuestran las historietas de Mortadelo y Filemón. Acaban de cumplir 50 años de vida y siguen siendo miles los seguidores que compran los álbumes que pinta y escribe año tras años Francisco Ibáñez.

Ibáñez y los dos detectives de la T.I.A. son uno de los protagonistas de este Salón a través de una exposición en la que se recorre la evolución de esta peculiar pareja.

La nómina de invitados y los títulos de las exposiciones organizadas demuestran la variedad del salón barcelonés. El éxito de pasadas convocatorias, con más de cien mil visitantes, provocó el traslado de su sede desde la estación de Francia hasta el Palacio Ferial de Barcelona. La mayor amplitud ha facilitado la instalación de un amplio número de stand ya que acuden las principales editoriales de todo el mundo.

En dura competencia con el manga, que posee su propia feria, el salón de Barcelona ha potenciado la presencia del cómic europeo y estadounidense. A partir de hoy estarán presentes en la capital catalana varios de los nombres más relevantes del mundo de la historieta. Jean Giraud Moebius, Milo Manara , Tony Harris, Vittorio Giardino, Bernard Yslaire o Peter Bagge, uno de los grandes nombres del cómic independiente.

Si Ibáñez es uno de los protagonistas del Salón otro lo será la censura, especialmente durante la dictadura franquista, y su incidencia en mundo de la historieta. 'Viñetas censuradas' es el nombre de la muestra. La exposición, que tiene como comisario al periodista Vicente Sanchís, es un recorrido por la «represión» sufrida por la prensa satírica española -desde el semanario Cu-Cut», en 1905, pasando por la bomba contra El Papus o el secuestro judicial de El Jueves por su portada dedicada los príncipes de Asturias-, pero también la que padecieron los superhéroes en las revistas infantiles y juveniles

Sanchís señaló el pasado martes, durante la presentación oficial del Salón, que no hay casi estudios de la censura sufrida por estas publicaciones en España, ha subrayado que estas «mutilaciones» o «retoques», ya fueran ideológicos o por vestimentas procaces, no sólo los protagonizaron las dictaduras de Primo de Rivera o Franco, sino que incluso la sufrió Flash Gordon durante la II República, e incluso durante la Transición.

La relación entre Fellini y el dibujante Milo Manara, que estará en el salón; los fotogramas ilustrados de Miguelanxo Prado; una antológica de David Rubin; una selección de trabajos publicados en el fanzine Barsowia o algunos originales de Michael Golden, autor de The Nam, conforman además el ámbito expositivo de este certamen, que incluye también varias piezas salidas de la compañía DDT, ganadora de un Óscar por el maquillaje de El laberinto del Fauno.

Junto a la dedicada a la censura y a las Bodas de Oro de Mortadelo y Filemón -la incombustible pareja de agentes de la T.I.A, obra de Francisco Ibáñez-, el salón ofrece también otras muestras: una centrada en Bardín, el personaje «superrealista» de Max, que le valió el Premio Nacional de Cómic, así como otra con las ilustraciones de Tim Sale para la exitosa serie «Héroes».

Esta edición, donde las Islas Baleares será la comunidad invitada, con un expositor monográfico, también tendrá una amplia representación argentina, con tres maestros de estilos bien diferenciados: Luis Scarfi, Liniers y Quino, el más internacional de todos ellos y padre de la entrañable Mafalda, que estará presente en la última jornada del certamen.

El Salón del Cómic de Barcelona llega en un momento dulce para el sector en España. Tras la crisis producida en la década de los noventa, que provocó el cierre de la casi totalidad de las revistas mensuales que se publicaban, el grado de edición de álbumes es cada vez más alto. Norma Editorial y Planeta comandan la presencia en las librerías especializadas del cómic europeo. La editora de la familia Lara ha potenciado esta línea de cómic en los últimos años a la que se le han unido otras empresas de pequeño calado que apuestan por historietas alternativas. En cuanto a los superhéroes el último año ha sido intenso en títulos gracias a Panini, cada vez más metida en este sector.

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