Cultura

Retos para un cuarteto joven

  • El Quartet Gerhard debuta en la nueva serie para jóvenes del sello francés Harmonia Mundi con un disco que recoge sus inquietudes esenciales con música de Schumann, Berg y Kurtág

El Cuarteto Gerhard: de izquierda a derecha, Judit Bardolet, Jesús Miralles, Lluís Castán y Miquel Jordà. El Cuarteto Gerhard: de izquierda a derecha, Judit Bardolet, Jesús Miralles, Lluís Castán y Miquel Jordà.

El Cuarteto Gerhard: de izquierda a derecha, Judit Bardolet, Jesús Miralles, Lluís Castán y Miquel Jordà. / José Ángel García

Algo se ha movido en la música española en las últimas dos décadas. 25 instrumentistas españoles han participado en la recién concluida gira de primavera de la Joven Orquesta de la Comunidad Europea, más que de ningún otro país de la Unión. Músicos españoles ocupan importantes atriles de grandes orquestas mundiales. Conjuntos españoles de música antigua se encuentran entre los más cotizados del momento. Y hasta en un ámbito como el de la música de cámara, tradicionalmente poco relevante en nuestro país, los grupos españoles empiezan a obtener éxitos y premios internacionales. El Cuarteto Casals cumple en 2018 veinte años aupado al más alto escalón de su especialidad. El Quiroga se ha abierto paso en los últimos tiempos con fuerza. Y por detrás, los jóvenes ya no se resignan a pasar desapercibidos.

El Quartet Gerhard es el mejor ejemplo. Fundado en 2010 por cuatro instrumentistas catalanes que se conocieron en el Conservatorio de Vilaseca y en la Esmuc (Lluís Castán y Judit Bardolet, violines; Miquel Jordà, viola; Jesús Miralles, violonchelo), el Gerhard se ha convertido en este tiempo en una auténtica realidad, que ahora se ve impulsada al ser incluido por la multinacional francesa Harmonia Mundi en su nueva serie dedicada a los jóvenes, Harmonia Nova.

"Fue una sorpresa para nosotros -comenta Judit Bardolet-, porque nos llamaron directamente del sello, no lo buscamos. Y por supuesto es también una gran oportunidad y un reto". Retos no le han faltado nunca al conjunto desde su creación. No en vano, la formación de cuarteto es una de las más competitivas del universo clásico internacional, pero "aparte de ser lo más difícil, es también lo más gratificante. Las mejores músicas han sido escritas para cuarteto de cuerdas. Y con eso ya está todo dicho. El esfuerzo vale la pena". Quien así se expresa es Miquel Jordà, que da también las razones de la elección del nombre del grupo, homenaje al compositor tarraconense nacionalizado británico Roberto Gerhard, autor de dos cuartetos: "Vilaseca está a 20 minutos de Valls, su localidad natal. Pero también fue por mostrar nuestra cercanía a la música contemporánea y por afinidad política; Gerhard fue un hombre de izquierdas, que defendió la cultura frente a la barbarie, y que fue capaz de abrirse camino en la Europa vanguardista de los años 30, fue gracias a él que Schoenberg visitó Barcelona". "Sus cuartetos son además extraordinarios: el lo hemos hecho mucho y lo grabamos ya; y el lo incorporamos este año al repertorio", remata Judit.

Este es el tercer disco del grupo: el primero fue publicado por el sello Columna Música a través de Juventudes Musicales e incluía obras de Beethoven y Janácek; el segundo apareció en un pequeño sello barcelonés (Seed Music) y además del de Gerhard incluía obras de Mendelssohn, Ravel y Toldrá. Como en los anteriores, en su presentación para HM, "queríamos eludir las etiquetas", comenta Jesús Miralles, "mezclar músicas de distintas épocas", añade Judit. "El sello nos preguntó, y en ese momento habíamos estado trabajando muy seriamente en la Suite lírica de Alban Berg. A ellos les encantó y se convirtió en el punto de partida del disco -explica Lluís Castán-. A partir de ahí empezamos a plantearnos qué combinaba con ella. Decidimos recuperar el Op.41 nº3 de Schumann, una obra que hicimos hace mucho, y que ligaba muy bien con Berg, por esas dos historias de amor que soportan las obras, la de Berg con Hanna Fuchs y la de Schumann con Clara. Y luego nos quedaba Kurtág [Officium breve Op.28]: su música bebe de Schumann, de Schubert, de Webern y completaba el cuadro".

Esta idea de programas que aglutinen lo clásico con lo moderno suelen usarla para los conciertos, "aunque eso depende también un poco de los programadores", comenta Miquel. Su experiencia con la programación de música del siglo XX ha sido satisfactoria: "Por ejemplo, Webern: aunque use un nuevo lenguaje, en el fondo persigue lo mismo que perseguían Schumann y Wagner. Es una música que llega muchísimo más de lo que se dice", afirma Jesús. "Es música expresionista al fin y al cabo -añade Miquel-. Aunque también depende de la actitud de quien la toque. Esta música hay que defenderla bien, y nosotros nos la tomamos muy en serio. A la Suite lírica de Berg le dedicamos cuatro meses de preparación, y en los conciertos a la gente le encanta". Para Lluís, el caso de Kurtág es parecido: "Es la evolución natural de la gran tradición. Si con Webern la expresión se exprime al límite, con Kurtág aún más. Hemos llegado a tocar una obra de Kurtág que comprimía una ópera de Wagner en veinte compases. La economía de medios es absoluta. Bebe de compositores como Bartók o Ligeti… Son todos grandes".

La senda del Casals es en cierta medida un señuelo y un sueño. Ellos también aspiran a tener su propio ciclo de conciertos en un gran auditorio. Jesús: "Esa es la gran diferencia entre un conjunto de cámara y una orquesta, que la orquesta tiene su público y su espacio; el cuarteto, no, y nosotros estamos en Berlín, un poco colgados, y aspiramos a eso, claro". Judit: "Algo así te permite desarrollar un proyecto a largo plazo, crecer…". De momento, mientras esperan una nueva oferta de Harmonia Mundi ("no sabemos nada"), lo que desean es que este disco guste: "Lo hemos hecho con mucho cariño. Que la gente lo escuche sin miedo a Berg o a Kurtág. Hemos podido controlar el producto hasta el final y hemos dejado en él nuestro sello, nuestra identidad", afirma Miquel. "Es un paso importante por la marca en la que se ha publicado. Sabemos que esto llega a mucha gente de muchos países. Nos hace visibles. Ojalá llegue otro disco pronto", concluye Judit.

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