"Pretendo ofrecer al lector una filosofía de la historia"

  • El reciente ganador del Premio Nadal, Francisco Casavella, asegura que éste ha sido su principal objetivo al escribir 'Lo que sé de los vampiros'

El escritor barcelonés Francisco Casavella, ganador la pasada noche de Reyes del Premio Nadal con Lo que sé de los vampiros, declara que su principal propósito con este libro es dar valor a un tipo de novela que permita ofrecer "una filosofía de la historia".

Casavella no se sorprende por la actual oleada de novela histórica: "El fenómeno me ha pillado escribiendo", comenta. Sin embargo, el autor distingue "entre novela de género histórico y el subgénero". Entre las primeras cita novelas raramente consideradas históricas como Guerra y Paz o El gatopardo.

Casavella quiere alejarse de los "sucedáneos de ensayo histórico" y ofrecer un tipo de novela que "de manera subterránea da al lector una filosofía de la historia, que puede ser útil en la actualidad".

La novela ganadora, que publicará Destino el próximo 6 de febrero, sigue los pasos de Martín de Viloalle, que asume durante su vida las consecuencias de la única decisión que toma con plena libertad: acompañar a los jesuitas expulsados de España el 2 de abril de 1767. Esa y otras circunstancias tragicómicas le llevarán hasta Roma, los estados alemanes, Dinamarca o el París revolucionario, en unos años en los que será miembro nada honorable de una sociedad marginal dedicada a vagar de corte en corte para entretener el gusto, el sexo, el intelecto y, sobre todo, el tedio de la clase superior.

Con esta trama, narrada en tercera persona, el escritor rompe con el mito del Siglo de las Luces: "Cuando se recuerda el siglo XVIII, el del Despotismo Ilustrado, todos tienden a fijarse en el adjetivo y nadie hace caso del sustantivo, el despotismo".

No cree Casavella que sea necesariamente su novela más ambiciosa, aunque sí es la que le ha representado un mayor esfuerzo, "por el cambio de tiempo y escenario -el ambiente urbano barcelonés dominaba sus anteriores novelas- y por la documentación histórica". Con la única premisa de intentar "sorprenderme y disfrutar con la escritura", Casavella se ha documentado sobre "la expulsión de los jesuitas, la Roma de la época, la organización de los estados alemanes y el poder de las familias que dominaban Europa como las actuales corporaciones: los Borbones, los Hohenzollern o los Romanov, y con todo esto hacer una historia en la que no se note que te has documentado".

Aunque el protagonista es un personaje inventado, en la trama aparecen muchos "secundarios reales, pero poco conocidos, y otros célebres como Federico de Prusia, que tiene un cameo en un par de escenas de la novela".

El escritor ultima, en estos momentos, un ensayo sobre la relación entre la paranoia y la literatura y confiesa que siempre le ha interesado cómo "se retroalimentan, ya desde la Edad Media, la Inquisición y la Literatura". En esta obra, Casavella abordará algunos ejemplos de autores entre los siglos XVIII y XX, tanto de la alta literatura como de la subliteratura. Fenómenos más recientes de esta paranoia literaria como El código Da Vinci no son, a su juicio, "ni siquiera subliteratura, porque Dan Brown no maneja claves ni reales ni calumniantes, sino que tiene algo de dadá de lo malo que es. Es una novela de serie Z que ha tenido muchísimo éxito", concluye.

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