Ponce en maestro, Perera asusta, y se desvanece el sueño de Galloso

  • El valenciano corta tres orejas, el extremeño con firmeza y mucho valor cobra una de cada toro que valen su peso en oro, y el portuense no encuentra en su lote el ganado propicio para sus posibilidades

TOROS: Cinco de Santiago Domecq y uno, cuarto de Ana María Bohórquez, de la misma casa ganadera. Desiguales de presencia entre el justo primero, el más pesado sexto y el más armado segundo, fue este el toro de la tarde, con nobleza y recorrido siendo ovacionado. Los demás ofrecieron juego también desigual, recibiendo aplausos el cuarto. MATADORES: José Luis Galloso, de marino y oro, metisaca y pinchazo (APLAUSOS) y cuatro pinchazos y descabello (PALMAS Y PITOS). Enrique Ponce, de grana y oro, estocada caída (DOS OREJAS) y estocada baja (OREJA). Miguel Ángel Perera, de grana y oro, estocada (OREJA) y dos pinchazos a toro parado y estocada (OREJA). Incidencias: Dos tercios de entrada en tarde agradable y con la presidencia, que fue recibida con una bronca, sumisa en las peticiones. Saludó tras parear José María Tejero en el tercero y Joselito Gutiérrez y Juan Sierra en el sexto. Fue muy aplaudido tras picar al sexto Borja Ruiz.

Gran tarde de toreros, la pena es que Galloso, en su reaparición, no se sumara al triunfo y se desvanecer a su sueño, pero quedó atrás ante dos figurones que arrearon de lo lindo y no dieron cuartel.

Eso sí, frente a la hegemonía poncista y el valor y firmeza de un Perera que asustó al tendido, Galloso ganó la batalla del afecto: fue recibido con mucho cariño. Desde la ovación inicial que compartió con sus compañeros, el homenaje de sus alumnos de la escuela taurina y las palmas por bulerías de ánimo de El Puerto, lo que comenzó como un sueño se fue desvaneciendo y solamente quedó el poso del aroma de su capote en el primero de la suelta.

Y es que Galloso, ya lo ha dicho y se le vio el ruedo, no ha vuelto para guerras sino para encontrar su toro. Su primero fue un astado muy flojo, con poca fuerza pero noble, cuyo riesgo era que se quedara corto en la jurisdicción del matador. Galloso trasteó comprobando que allí no iba a a armar faena y despenó al toro.

Su segundo ya era otro tipo de toro, bronco y con genio pese a que le recetó dos puyazos, y que ya en los capotes cantó que tenía guasa por el derecho. Galloso lo toreó por el otro pitón, ayudándose con la espada en una brega en la que se le veía con poca esperanza de que rompiera y dividió las opiniones después de fallar en uno de sus fuertes, la espada.

La tarde fue de Ponce y de Perera, y lo del segundo fue de sensación, de hacer pasar miedo al tendido. El valenciano desorejó a su primero, el gran toro de una corrida de Santiago Domecq que no alcanzó el nivel que acostumbra, sirviendo mucho menos que la excepcional que soltó el año pasado en esta plaza. Ponce cuajó a su primero, con un trasteo templadísimo y sedoso, manejando muy bien los tiempos escénicos y meciendo con lentitud la muleta planchada y tersa. Su segundo fue un toro reservón y sin entrega, que embistió sin clase a media altura y al que se le agotó la raza, parándose. Ponce le sacó partido, con afán y sitio, convenciendo al público que le dio la oreja.

Perera se nos queda el último pero fue el primero de la tarde con una oreja de cada toro. Su primero tuvo peligro, complicado y haciendo hilo. Perera le echó casta, firmeza y valor arrimándose hasta meterlo en canasta. El sexto, soberbio y sobrecogiendo al público el torero, fue otro toro reservón e incierto que brindó a Paco Ojeda y con el que se dio un arrimón de infarto, dejándose tocar los muslos, esquivando las arrancadas cuando el toro se quedaba debajo, y con mucha cabeza manejando el trapo a dos dedos de los pitones. Hemos visto a un torero muy importante. Colosal.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios