La Politécnica ofrece los clásicos pioneros de la cinematografía magrebí

  • La cita, con proyecciones todas las tardes, está organizada por Casa Árabe e incluye la exhibición de cuatro películas

El salón de actos de la Escuela Politécnica de Algeciras acoge desde ayer y hasta este jueves el ciclo cinematográfico Los primeros pasos del cine africano, que permitirá la proyección en la ciudad de cuatro grandes clásicos de la filmografía de esta región africana. Se trata de las primeras obras de realización y producción íntegramente magrebí. La convocatoria está organizada por Casa Árabe, en colaboración con el Aula Universitaria del Estrecho y el Festival de Cine Africano de Tarifa.

Cada jornada se proyectará una película, siempre a partir de las 19.00 horas. El ciclo comenzó ayer con Días y días, de Ahmed El Maanouni (Marruecos, 1978). Este director rodó su filme en condiciones precarias y con actores no profesionales. Se trata de una inspirada crónica de la vida rural en la región de Casablanca, que se convirtió de inmediato en uno de los títulos emblemáticos del nuevo cine árabe.

Hoy está prevista la exhibición de Los balizadores del desierto, de Nace Khemir (Túnez, 1984). El cine tunecino quizá tardó algo más en despegar, aunque lo hizo con una eclosión de talentos. Es Los balizadores del desierto la película a la que se le atribuye las propiedades más definitorias del movimiento. La cinta realiza una refinada exploración de la mitología de Al-Andalus y su pervivencia en el imaginario colectivo contemporáneo.

Omar Gatlato, de Merzak Allouache (Argelia, 1976), será el filme que se pueda ver mañana. Esta película constituye un punto de inflexión no sólo en la cinematografía argelina -uno de los grandes motores del nuevo cine de la región- sino también en la producción del conjunto del mundo árabe. Es una penetrante visión de los problemas de la juventud argelina y en particular en la relación entre ambos sexos.

El ciclo finalizará el jueves con Huellas, de Hamid Bennani (Marruecos, 1970), modesta producción en blanco y negro que ofrece un durísimo alegato contra la opresión familiar y religiosa en la sociedad marroquí. Es uno de los hitos de lo que entonces era un universo creativo inédito.

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