Pérez Girón descubre la personalidad del diputado y párroco Vicente Terrero

  • El cronista de San Roque recupera su obra emblemática 'Concordia y armonía' · Distingue al cura de Algeciras como un personaje singular, el diputado andaluz que más intervenciones tuvo en el Congreso

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Un capítulo más extenso para Vicente Terrero. El cronista oficial de San Roque, Antonio Pérez Girón, descubrió ayer en el Palacio de los Gobernadores de la ciudad nuevos rasgos sobre la personalidad del que fuera conocido como Cura de Algeciras, elegido diputado en las Cortes de Cádiz cuando ejercía como párroco. Este acto fue el broche final en la localidad sanroqueña en conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812.

El libro, elaborado por el cronista, se presentó ante una gran expectación por conocer más acerca de su biografía y su labor parlamentaria. Vicente Terrero, un sanroqueño en las Cortes de Cádiz es el título de la obra, que cuenta con el patrocinio de Cepsa y se incluye en la colección Albalate, que edita la delegación municipal de Cultura.

Pérez Girón recordó en su intervención el seminario dado junto a Alberto Ramos en el pasado Curso de Verano de San Roque, titulado La Constitución de Cádiz en el Campo de Gibraltar. Ahí tuvo la oportunidad de abordar el trabajo parlamentario del que fuera diputado doceañista sanroqueño Vicente Terrero Monesterio. Ahora se completa esta visión con el libro. La investigación sobre su vida y obra le ha llevado a encontrarse con un personaje singular, el diputado andaluz con más intervenciones en el Congreso. "De su trayectoria habrá de investigarse aún más, sobretodo en la profundización de algunos debates que, probablemente, ensombrecieron su ingente labor parlamentaria liberal, en ocasiones republicana", reconoció.

El cronista recordó algunos datos biográficos, como la fecha de su nacimiento, en 1766, o la relevancia como médico del hermano de Terrero. A los 15 años ingresó en el seminario de Cádiz, demostrando desde el primer momento unas actitudes poco usuales. Estudiante brillante, se doctoró en Ciencias Sagradas. Tras su estancia en el seminario fue destinado a su ciudad natal, y luego a Algeciras como párroco de Nuestra Señora de la Palma. Ejerciendo allí fue elegido diputado a las Cortes Constituyentes en 1810.

Pérez Girón además incidió en la postura de Terrero contraria a la supresión del Santo Oficio, lo que ensombreció, en efecto, un trabajo fecundo como su defensa de la libertad de imprenta, su actitud contraria a la esclavitud y al voto de Santiago, a la venta de los montes propios y baldíos. También se posicionó en contra de la arbitrariedad de los tribunales y en favor de la humanización del sistema penitenciario. Votó a favor para que se formase causa contra el obispo de Orense por la oposición de éste a la soberanía nacional.

Asimismo, el cronista señaló que Terrero actuó como verdadero diputado de distrito, facilitó la presencia del edecán del general Ballesteros en las Cortes, para informar directamente de la situación militar en el campo de San Roque, así como respaldó al Ayuntamiento de Algeciras ante las contribuciones extraordinarias impuestas por dicho militar. "Defendió los intereses de lo que hoy llamaríamos 'lo público', con sus intervenciones a favor de la abolición de los señoríos, o cuando se mostró contrario a la contratación de víveres a la casa Hackley, afirmando que los contratos debían ser públicos y que el que se debatía no favorecía los intereses de la nación".

A su vez denunció enérgicamente el estado de los hospitales y defendió la ciudadanía para los originarios de África. Fue un discurso lleno de humanidad del mejor Terrero parlamentario, que el periódico gaditano El Redactor General destacó en su tiempo. En la redacción de la Constitución, puso especial énfasis en el debate del artículo 15, donde defendió la independencia del poder judicial frente al monarca.

Ante estos hechos desvelados, Pérez Girón preguntó si puede entender la posición de Terrero sobre la supresión de la Inquisición. "Creo que, al menos, se puede tratar de entender, sobretodo si se tiene en cuenta que el diputado sanroqueño, fue uno de los parlamentarios que más decididamente apoyó la propuesta de Argüelles para la abolición de la tortura".

En cualquier caso, fue es un personaje ilustre de San Roque, muy popular. El cronista también recoge en el libro su obra emblemática Concordia y armonía, de la cual sólo existen dos ejemplares en el mundo, uno en Méjico y otro en la Universidad Complutense. Reproduce muchas de sus intervenciones parlamentaria, especialmente en los temas relacionados con la justicia, e incluye el sermón dedicado a la Señora de la Palma de Algeciras.

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