Pedro Navarro, de traidor a héroe

  • Antonio Torremocha narra en un libro la apasionante vida del gran general, durante siglos rechazado por los historiadores

Torremocha firma ejemplares de su libro, ayer en Algeciras. Torremocha firma ejemplares de su libro, ayer en Algeciras.

Torremocha firma ejemplares de su libro, ayer en Algeciras. / erasmo fenoy

Incansable aventurero, corsario, soldado de fortuna, capitán general de la Infantería española, conquistador, almirante de la escuadra francesa y el primer ingeniero militar de la historia. Todo eso y mucho más es Pedro Navarro, el pastor del Valle del Roncal que llegó a ser conde. Pero sobre todo es el gran ignorado de la historia de España, acusado de traidor por los cronistas militares que durante siglos despreciaron su figura. Hasta ahora.

El historiador algecireño Antonio Torremocha Silva está dispuesto a reivindicar al personaje y a la persona, a hacer justicia y colocarlo en el sitio que se merece como uno de los más grandes militares españoles de todos los tiempos, a la altura del Gran Capitán junto al que luchó y al que tanto admiró. Para ello, durante cuatro años Torremocha ha buceado en decenas de documentos, investigando en España, Italia y Francia hasta reunir los datos que le han permitido componer el dibujo de una vida de película. Ayer, el historiador presentó en el salón de actos de la UNED el libro Pedro Navarro, que publica la editorial campogibraltareña Imagenta.

Fue aventurero, corsario, conquistador y el hombre que inventó la mina explosiva

La vida de Pedro Navarro se la encargó a Torremocha un antiguo editor. Él mismo admite que no conocía al gran desconocido. Poco a poco fue recopilando datos. Desde su nacimiento en 1460 en el Reino de Navarra -durante años se le consideró cántabro- hasta su muerte en Nápoles en 1528, la aventura vital del militar conquistó al historiador algecireño, que admite que siempre ha sido "un villano" pero para él es "un héroe". Y lo explica. Navarro cayó herido y prisionero en la Batalla de Ravena (1512). Fernando el Católico se negó a pagar el rescate que los franceses le pedían. Durante tres años estuvo cautivo y "se desmoralizó", se sintió abandonado por su rey. Hasta el punto de que cuando Francisco I le invitó a incorporarse a su cargo como general no lo dudó. Era una forma de obtener la libertad. De ahí que sea considerado un traidor, cuando en realidad no puede serlo puesto que el Reino de Navarra era independiente del de Castillla y Aragón. Precisamente dejó de serlo cuando el protagonista de esta historia estaba preso.

Aunque en sus expediciones como general de la infantería española hay que apuntarle las conquistas de Vélez de la Gomera, Orán, Bugía y Trípoli, la historia se la atribuye al cardenal Cisneros, precisamente por este afán de castigador al hasta ahora considerado un traidor. "Es un personaje muy importante", explica Torremocha. "Una figura de gran inteligencia, sagacidad y valentía", continúa. "Fue el creador de las minas explosivas, que utilizó para eliminar las defensas de los castillos". Antes y después fue corsario con los marinos vascos, mercenario en Italia, volvió a luchar al servicio de España y en decenas de batallas, asedios y aventuras más.

En su epitafio en Nápoles se lee: "A las cenizas y a la memoria del cántabro Pedro Navarro, esclarecidísimo en el ingenioso arte de expugnar ciudades. Gonzalo Fernández, hijo de Luis, nieto del gran Gonzalo, Príncipe de Sesa, honró con el piadoso obsequio de un sepulcro al caudillo que siguió el partido de los franceses, teniendo en cuenta que el valor preclaro hasta en el enemigo debe ser admirado. Falleció año 1528. Agosto. 28".

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