Paco de Lucía se merecía mucho más

Debo empezar el comentario de esta exposición en homenaje al genial Paco de Lucía con la triste noticia que, hace unos días, me comunicaba Macarena Alés, del fallecimiento de Pepe Guerra, el pintor algecireño, uno de los de mayor clarividencia de cuantos han existido en esta provincia y que, en los últimos años, estuvo al frente de la sala de exposiciones de la Fundación José Luis Cano de Algeciras. Fue Pepe Guerra un pintor de calidad, con las ideas muy claras y consciente de que la pintura debía poseer otros derroteros distintos a los que, habitualmente, se llevaban a cabo por unos autores demasiado parecidos unos a otros. Lástima de su corta producción porque su pintura valía mucho y hacía trascender un arte grande. Descanse en paz un artista que siempre permanecerá en el recuerdo de los buenos aficionados.

Centrándonos, ya, en la exposición Fulgor Stellae, en homenaje a Paco de Lucía, es de justicia dejar claro lo siguiente: la figura del guitarrista campogibraltareño fue tan grande y tan trascendente su arte que cualquier evento que se haga en torno a él debe ser, por lo menos, parecida a la significación que posee el artista homenajeado o, al menos, ser lo bastante digna a su recuerdo. El guitarrista fue gigante, genial, y eterno; su arte no tuvo parangón, su recuerdo permanecerá para siempre. Acercarse a su realidad artística no es fácil; hay que poseer mucha intensidad creativa para no sucumbir ante la aplastante personalidad del guitarrista algecireño.

Comprendemos que una muestra coral en homenaje a Paco de Lucía es bastante compleja y tiene mucha dificultad de conformación, de ello no nos cabe la menor duda; sin embargo, la que se presenta en la sala Caja Sur es poco convincente y no está, ni por asomo, a la altura de lo que la figura del gran artista desaparecido se merecía.

La exposición colectiva presenta excesivos altibajos, a obras de indiscutible calidad, salidas de artistas importantes y con manifiesta trascendencia -Sylvain Marc, Pepe Barroso, Juan Gómez Macías, Yeyo Arguez, Paco Sanguino, Antonio David Resurrección, Jaime Pérez Ramos- se presentan otras de mucho menor calidad -aunque sus autores posean un alto reconocimiento-, así como otras que desmerecen claramente y no dicen absolutamente nada en una muestra como la presente -creo que, tampoco, en ninguna otra-. Por lo tanto, la exposición algecireña no va a aportar gran cosa a la memoria de un Paco de Lucía eterno cuyo legado va a permanecer imperecedero por encima de todo y de todos; sobre todo de tenues proposiciones artísticas como esta muestra tan poco agradecida como afortunada.

FULGOR STELLAE

Sala de Exposiciones CAJASUR ALGECIRAS

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