Odyssey mejora el 'Explorer' y lo envía a nuevos proyectos

  • La compañía anuncia que movilizará de manera inmediata a su barco cazatesoros tras someterlo a un proceso que ha aumentado su capacidad de rastreo y recuperación

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La compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration, acusada por España de expoliar patrimonio nacional, anunció ayer que ha mejorado el rendimiento y ha aumentado las capacidades del principal buque de su flota, el Odyssey Explorer. El barco, retenido por la Guardia Civil y registrado en el puerto de Algeciras en octubre, es el instrumento indispensable con el que la empresa realiza sus actividades de rastreo de fondos marinos y recuperación de tesoros. La firma lo vuelve a poner en servicio desde ya.

El Gobierno español y Odyssey libran en estos momentos una áspera batalla legal en un tribunal federal de Florida. Entre tanto, durante los últimos meses, la compañía se ha dedicado a elevar las prestaciones de un barco al alcance de pocos países incluso, dotado de la más moderna tecnología para descubrir valiosos galeones en las profundidades.

No era previsible que el duro enfrentamiento con España disuadiera a Odyssey, si acaso con carácter provisional, de continuar con sus polémicas actividades. Es más, en plena pelea ante la justicia, ahora revela que el Explorer "está siendo movilizado" para operar de forma inmediata en nuevos proyectos.

El Explorer estuvo atracado en Gibraltar desde mayo de 2007, fecha en la que la compañía anunció el descubrimiento y la extracción de un tesoro valorado en unos 370 millones de euros y cuya propiedad reclama España. Tras obtener la autorización para zarpar del puerto algecireño, la compañía lo dirigió al sur de Inglaterra. Los últimos meses el barco ha permanecido en el puerto de la isla de Portland, en el condado de Dorset. A su abrigo la empresa ha sometido al buque a "reparaciones rutinarias" y "mejoras extensas". El barco seguía ayer en Portland.

El Explorer presentará a partir de ahora una evolución fundamental, un nuevo vehículo operado por control remoto, conocido por sus siglas en inglés como ROV. Se trata de un robot con apariencia de mazacote de hierro, pero de cirujana precisión. Gobernado por los mandos de una consola similar a las de los videojuegos, es capaz de enviar imágenes de vídeo de la capa subacuática en tiempo real a los empleados y arqueólogos de Odyssey. Con un brazo flexible, a través de copas de succión, también recoge pequeñas monedas que pueden valer grandes millones.

Tal invento, capital para los cazatesoros, se llamaba el Zeus. Ahora el Explorer navegará con el Zeus II, que, según la compañía, dobla la capacidad de su antecesor. Al ROV, detalla la empresa, también se le ha añadido un nuevo sistema de iluminación con el que poder trabajar a 3.000 metros más de profundidad que hasta ahora.

De manera más general Odyssey explica que las mejoras que ha experimentado el Explorer se completan con el aumento del rendimiento del sistema de sónar, del informático y el de la grabación de datos.

"Las mejoras en el Explorer han aumentado las capacidades de búsqueda y recuperación de nuestro barco. La inversión refuerza nuestra posición de liderazgo mundial en la exploración de naufragios. Ahora esperamos con impaciencia movilizar el buque", confirma Greg Stemm, cofundador de Odyssey, en una nota de prensa.

La compañía, asimismo, adelanta que su otro barco de trabajo, el Ocean Alert, también se somete en la actualidad a un proceso de "reparación extensa del motor y mejoras", que espera concluir en abril. El objetivo, como el del Explorer, es participar en nuevos proyectos. El Ocean Alert también fue interceptado tras zarpar de Gibraltar y registrado en el puerto de Algeciras. Era julio.

Ahora cobra más sentido la decisión de Odyssey de sacar sus barcos del Peñón, aunque se encontraran con las autoridades españolas. José Luis Goñi, su abogado en nuestro país, subrayó en su momento que la empresa no los podía tener sine die en la Roca.

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