Nuevo cine de barrio

Drama, España, 2013, 95 min. Dirección: Santiago A. Zannou. Guión: S. A. Zannou y Carlos Bardem. Fotografía: Juan Miguel Azpiroz. Música: Wolfrank Zannou. Intérpretes: Álex González, Miguel Ángel Silvestre, Judith Diakhate, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Juan Carlos Vellido, Javier Bardem.

Mucho ha cambiado en el cine español el sentido del barrio periférico de la gran ciudad como telón de fondo o marco genérico desde los días de la Transición y el cine quinqui a los nuevos y aseados productos para el gran público protagonizados por jóvenes rostros televisivos.

Es el tránsito, tal vez, de un cine pegado a su tiempo y sin miedo a hurgar en las miserias residuales del progreso, a ese otro que no reconoce ya en el paisaje suburbial más que un diseño de producción al que aplicarle la plantilla del género de importación con el inevitable mensaje de alerta social entendido bajo los focos del sensacionalismo.

Todo esto ya se advertía en menor grado el primer largo de Santiago Zannou, El truco del manco, que debía buena parte de su atractivo al innegable poder de seducción de su protagonista, El Langui, locuaz e ingenioso rapero capaz de hacer de su discapacidad un elemento más a su favor para la identificación. Todo esto se evidencia ahora en una versión más adulterada en este Alacrán enamorado que abraza sin disimulo los temas, personajes, ambientes e iconografía del viejo cine pugilístico para trazar un clásico y tópico relato de redención protagonizado por un cachorro neonazi (González) capaz de recorrer el arco que va de la violencia racista al amor y la toma de conciencia en los apenas 90 minutos de una historia a la que se le ven siempre, y de manera muy anticipada, las costuras propias de un cine de guión que sólo entiende la imagen como textura, como superficie publicitaria al ralentí para el baile de cuerpos de ese nuevo star-system masculino que revive modelos más bien reaccionarios.

Y es ahí donde se subraya aún más la paradoja de una cinta que nos quiere alertar del ascenso del fascismo organizado en tiempos de crisis con una imagen y unas maneras que no sólo no lo cuestionan frontalmente sino que parecen deleitarse en su estética de suplemento de tendencias.

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