Los Muppets no vuelven: nunca se fueron

Comedia, EE UU, 2011, 103 min. Dirección: James Bobin. Guión: Jason Segel, Nicholas Stoller. Intérpretes: Jason Segel, Amy Adams, Chris Cooper, Emily Blunt, John Krasinski, Zach Galifianakis, Selena Gómez, Neil Patrick Harris. Música: Christophe Beck. Fotografía: Don Burgess. Montaje: James Thomas.

The Band Wagon (en España Melodías de Broadway 1955) en versión teleñecos. Como al Fred Astaire de aquella obra maestra, parece que a los teleñecos los ha liquidado el tiempo: ¿para qué muñecos de felpa en tiempos digitales? La vida los ha separado, gran parte del público los ha olvidado y para colmo un magnate del petróleo quiere destruir su teatro. Deben reunirse, deben volver, deben luchar, deben vencer… De la única forma en que pueden hacerlo: uniéndose para crear un nuevo espectáculo que tenga la gracia, la originalidad y el humor educadamente gamberro (o delicadamente subversivo) de sus antiguos shows. Como -por seguir con la comparación con The Band Wagon- Astaire, Charisse, Buchanam, Levant y Fabray se unen tras el fracaso de su musical de vanguardia para triunfar con un nuevo espectáculo tradicional lanzado con el lema That's Entertainment.

La comparación con la gran película de Minnelli no está traída por los pelos ni obedece a la devoción que le profeso. Porque Los Muppets, al igual que aquella, juega con la nostalgia sin incurrir en ella; mira hacia atrás -el arrollador éxito de los personajes que hoy son historia- para crear un estupendo espectáculo de-toda-la-vida, lo que quiere decir que no es ni de ayer ni de hoy; es de siempre porque esto es entretenimiento del mejor.

En una operación arriesgada Disney, que se hizo en 2004 con los derechos de los Muppets, ha logrado dar nueva vida a los fantásticos, divertidos y disparatados personajes creados por el gran Jim Henson (1936-1990) para sus series Barrio Sésamo (creada en 1969) y The Muppet Show (creada en 1976). El riesgo era la nostalgia, refugiarse en la felpa para presentar batalla al universo digital, dirigirse únicamente a quienes adoraron estos muñecos en su infancia. El riesgo, también, estaba en los malos resultados de los últimos largometrajes protagonizados por los muñecos. Una extraordinaria producción, un buen diseño de comedia musical, un guión divertido y lleno de guiños autoparódicos sobre la serie o sobre el cine y una estupenda dirección de James Bobin -que procede del humor televisivo disparatado marca Sacha Baron Cohen- logra que los Muppets no den la sensación de volver, sino de no haberse ido nunca.

Aparece en uno de los muchos cameos que adornan esta estupenda comedia el gran Mickey Rooney. Si se tiene en cuenta que sus padres, actores de vaudeville, lo subieron por primera vez a un escenario cuando tenía un año, en 1921 y que era una estrella en los años 30, se puede entender esta película como un brillante, divertido y creativo homenaje a un siglo de espectáculo americano, desde el vaudeville teatral al cine actual pasando por Broadway y la televisión en la que nacieron los Muppets. That's Entertainment!

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