Muñoz Molina reflexiona en Segovia sobre sus 40 años dedicados a las letras

El escritor y académico Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de la Letras 2013, afirmó ayer en Segovia que "vale la pena dedicar la vida entera a escribir" y recordó que ya de adolescente le empujaba un gran deseo de aprender este oficio. En una conversación con la directora de Relaciones Editoriales de Planeta, Ana Gavín, sobre sus cuatro décadas de su trayectoria literaria, dentro del Hay Festival de Segovia, añadió que ansiaba desarrollar esa vocación juvenil de forma permanente y dedicarse a escribir, poniendo los cinco sentidos. No obstante, desde la humildad, el también académico de la lengua, explicó que "se hace lo mejor que se puede, unas veces te sale mejor, otras veces peor, algunas veces tienes lectores otras menos...".

El autor de obras como El invierno en Lisboa, Como la sombra que se va, Sefarad o La noche de los tiempos, subrayó que cuando termina un libro procura olvidarse de él, no tiene interés en evaluarlo. "Lo que me ilusiona es lo que queda por hacer", confesó. Aunque advirtió que hay que olvidar, pero no tanto como para caer luego en la repetición, Muñoz Molina añadió que, una vez que se publica, "hay que limpiar el cajón, el cerebro, y empezar de nuevo, si no te conviertes en una especie de parodia e imitador de ti mismo". Sobre su intervención dentro de este encuentro en torno a la ética y la filosofía actual, sostuvo que se está en un momento de encrucijada en que "corren peligro, pero se celebran a la vez, los logros del sistema democrático y del Estado de bienestar". Muñoz Molina incidió en que la reforma protestante, la imprenta y el humanismo del renacimiento fueron algunos fundamentos del mundo moderno, los que crearon el mundo en que vivimos.

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