Morante y Perera triunfan en la segunda de la Feria de Medellín

  • El de la Puebla cuaja una gran faena en la plaza colombiana y Perera ofrece una gran tarde

Los diestros Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera se repartieron cinco orejas y salieron a hombros en la segunda de la temporada en la plaza colombiana de Medellín, tras lidiar un noble y buen encierro de Ernesto Gutiérrez, vacada encastada en Santa Coloma y Murube.

Morante cuajó una artística y gran faena al primero de su lote, un noble y enclasado toro que recibió el premio de la vuelta al ruedo después de la exhibición del torero de la Puebla que se reencontró con su mejor versión. Mentón hundido, riñones encajados, temple innato y un privilegiado juego de brazos y cintura fueron los pilares sobre los que se construyó un trasteo en el que el sevillano firmó muletazos de gran calado, fundamentalmente por el lado derecho donde el animal tomaba la muleta con extraordinario ritmo en su embestida, abundando también Morante en esos remates tan personales y añejos en el toreo del sevillano.

Frente a su segundo, muy por encima del toro, insistió, puso ganas y se impuso Morante a un animal que se rajó pronto.

Miguel Ángel Perera, que dio el susto de la tarde cuando resultó prendido por la chaquetilla y zarandeado durante unos angustiosos segundos en el toro que cerraba plaza. Paseó las dos orejas de este sexto después de haberlas perdido con la espada en su primero. Variado y comprometido en quites, Perera se mostró por encima de las circunstancias en todo momento con el peor lote de la corrida, tirando de raza en este último de la tarde para rubircar el triunfo y unirse a Morante en la salida a hombros.

Diego González se fue de vacío, en gran medida por su mal manejo de la espada. Su labor con capote y muleta contuvo pasajes de interés, dejando muletazos de bella factura en el segundo de su lote.

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