La figura de Miguelín es recordada a través de la memoria de sus amigos

  • Las XXII Jornadas de Tauromaquia Ciudad de Algeciras son presentadas por el alcalde de Algeciras, Tomás Herrera, y tienen como prólogo una tertulia sobre la trayectoria del torero algecireño

La vigésimo tercera edición de las jornadas de tauromaquia de Algeciras tuvieron un prólogo interesante con la tertulia de Miguelín a través de un visión personal de algunos de sus amigos. Antes el alcalde de la ciudad, Tomás Herrera, y el concejal de Turismo, Javier Soto, que sustituía a la delegada de Fiestas, Inmaculada Nieto por enfermedad, presentaron una nueva edición de este ciclo de coloquios.

La tertulia de la presentación contó con la presencia de Salvador Mateo, hermano de Miguelín, Andrés Ruano, banderillero durante varios años de la cuadrilla del torero algecireño, además de la participación del que fuera alcalde de Algeciras, Francisco Javier Valdés Escuín, Pepe Mera, chófer de Miguelín y del restaurador Manuel Moreno. A través de numerosas anécdotas y vivencias de los ponentes con el maestro Miguelín se profundizó en la personalidad y en la tauromaquia de uno de los toreros más importantes de la historia del toreo.

Valdés Escuín destacó en su alocución la importancia de la familia Dominguín en los comienzos del diestro de Algeciras. "Es en la casa Dominguín donde Miguelín comienza a forjarse como torero, es allí donde aprende a conocer al toro y los distintos encastes. Ese aprendizaje le valió la fama de gran conocedor de los toros" apuntó.

El banderillero Andrés Ruano señaló que Miguelín fue un sabio del toro y un adelantado a su tiempo. "Viví con él una anécdota curiosa en la ganadería de Pablo Romero, el ganadero tenía encerrado seis toros para tentar y ese día Miguelín vaticinó antes del tentadero que no iban a embestir ninguno. Así ocurrió, por la hechuras supo que ninguno saldría bueno, el propio ganadero se sorprendió de la sabiduría del algecireño" aseguró.

El restaurador Manuel Moreno, propietario del mesón El Copo, vivió muy de cerca confidencias y conversaciones íntimas cada vez que Miguelín visitaba su restaurante. "Tengo que confesar que soy un admirador de Miguelín, en todo, fue una gran persona y como torero fue extraordinario. Cuando llegaba a mi casa y entraba por la puerta se respiraba a torero y hasta vestido de calle era torero" confesó.

También intervino quien fuera durante toda su vida uno de los hombres de confianza de Miguelín y chófer, su gran amigo Pepe Mera. "Viví con él grandes momentos que jamás olvidaré. Pienso que como torero fue grandioso, con unas facultades fuera de lo normal y con una personalidad arrolladora. Como persona era sencillo, atento y amigo de sus amigos" concluyó.

Para Salvador Mateo,su hermano fue todo un señor dentro y fuera de la plaza y destacó la gran personalidad que tenía. " Mi hermano fue un torero grande, ejemplo para muchas figuras y respetado por todos los profesionales. Miguelín fue un torero de toreros" indicó.

Durante el coloquio también se habló sobre la gran tarde de Miguelín en la Corrida de la Prensa en la que el algecireño cortó seis orejas en Las Ventas, algo que ningún torero ha igualado hasta hoy. Otra de las anécdotas que salieron a palestra fue cuando Miguelín se tiró al toro de El Cordobés en Madrid, para denunciar la presentación de los toros que mataba el diestro de la Palma del Río.

Una tertulia que estuvo moderada por los críticos Crescencio Torés y Bernardo Prado, todo bajo la atención de muchos aficionados que llenaron el salón de actos del edificio de la Once.

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