Mejor el porno casero

De aquellos gloriosos días de la productora británica Ealing, especialista en comedias costumbristas como El quinteto de la muerte, Ocho sentencias de muerte, El hombre del traje blanco o Whisky a go-go, tan sólo queda hoy tan sólo la marca comercial, eso sí, muy desdibujada y traicionando sus principios de exquisita elegancia satírica si tomamos como referencia de su política actual un título como Vaya par de productoreX, imposible traducción al castellano del original I want Candy, homenaje a su vez a la famosa canción de The Strangeloves que popularizaron en los ochenta Bow Wow Wow.

La Candy del título es la actriz porno Candy Fiveways (Carmen Electra, como en la vida misma), objeto de deseo de un par de cándidos estudiantes de cine que son capaces de hacer una película porno (en casa de sus padres) con tal de poner un pie dentro de la industria del cine que un día los catapulte a Hollywood.

Con un formato pseudotelevisivo, actores malos y desconocidos y una premisa argumental de cortometraje cutre de fin de carrera, Vaya par de productoreX busca la empatía del espectador juvenil amante de las cintas de Kevin Smith y de la cultura de videoclub con un pobre repertorio de chistes y guiños cinéfilos y una muy pacata y blanda vis cómica a propósito de productores mafiosos, profesores pedantes y padres comprensivos.

Una bromita absolutamente prescindible que no debió salir nunca de las estanterías del videoclub a las que estaba destinada.

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