Megapixeles con alma analógica

  • El sevillano Miguel Romero buscó por el mundo, retrató casi mil negativos e invirtió las imágenes para recuperar la liturgia de la fotografía de antes · Lo mejor del proyecto se puede ver ya en la Ufca

El sevillano Miguel Romero no se opone a la fotografía digital, pero añora la de antes. Echaba de menos los carretes y el revelado, esa forma de mirar a la que acostumbraba el mundo analógico, y por eso pensó en un proyecto con el que poder recuperar la liturgia perdida y romántica. Pensó y encontró Negativos/Negatives, la exposición se inauguró anoche en la fotogalería de la Ufca de Algeciras.

Romero se propuso en primer lugar traer al futuro ese tiempo de espera al que obligaba la práctica fotográfica de hace años. Solicitó a la gente que le mostraran negativos antiguos, que los sostuvieran con sus manos, y él los fotografiaba. El proceso continuaba con la inversión de esa nueva imagen digital para que la que guardaba ese negativo original apareciera en su justa perspectiva. Con ello el sevillano generó la espera de antes y sobre todo esa mezcla de incertidumbre y expectación por comprobar cómo eran las formas, los horizontes y las personas en realidad. Esta primera parte del proyecto se llama Enséñame tus negativos. "Se establece un diálogo entre la imagen digital y la analógica", cuenta el autor.

La idea creció y, con el mismo modus operandi, Romero materializó El viaje de la memoria, la segunda parte del proyecto, que en este caso reflexiona sobre "el tránsito de las imágenes". El sevillano recorrió mundo, de Berlín a Casablanca, de Barcelona a Dakar, y husmeó en mercadillos, librerías o estudios antiguos en busca de negativos de fotografías que no se hubieran tomado en el lugar en el que en ese momento se encontraban. "La función mágica de la fotografía ha permitido a nuestros seres queridos acompañarnos en carteras y álbumes allá donde la vida nos haya llevado", subraya el explorador.

Entre Enséñame tus negativos y El viaje de la memoria Miguel Romero recopiló cerca de mil imágenes y otras tantas historias. Una selección de una veintena son las que se pueden ver hasta finales de abril en la fotogalería de la Ufca. Es la primera vez que se expone al público este proyecto.

"Todo se basa en pensar y en obligarse a detenerse en un mundo más rápido e inmediato", recalca el sevillano, que también detalla que ha cambiado la forma de mirar, que reconoce que ahora puede resultar más descuidada. "Se dispara compulsivamente. Antes te pensabas tirar una foto, más que nada por el tema económico. En la actualidad también se puede jugar con el azar, con encontrar esa buena y sugerente imagen entre las muchas que se han realizado", reflexiona.

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