Madrid 2016 Ferias satélites

  • Contar con espacios expositivos poco habituales, recurrir a artistas jóvenes y precios asequibles son algunos rasgos de las citas alternativas a ARCO

Algunos de los directores más importantes de la historia de ARCO, como Juana Aizpuru o Carlos Urroz, han expresado públicamente sus reticencias hacia el nacimiento de ferias paralelas de arte emergente. Ambos aducen la cantidad de eventos artísticos que están surgiendo de manera descontrolada en torno a ARCO y su bajo marchamo de calidad. El panorama es diverso, complejo y de difícil análisis. Este año se han celebrado en Madrid alrededor de seis ferias alternativas vinculadas a la creación más joven: Just Madrid, Art Madrid, Room Art Fair, Drawing Room, Casa Leibniz y We Are Fair! Su apuesta es clara: espacios expositivos poco habituales, que impacten al público y se diferencien del modelo stand Ifema propio de la gran cita del arte contemporáneo español, obras de artistas jóvenes con proyección y precios asequibles para coleccionistas noveles. Sin embargo, y por desgracia, todas ellas se encuentran en un estado embrionario y dependiente, prueba de ello es que la fecha de su celebración coincide con ARCO, lo cual indica una estrategia de captación de visitantes que en otro momento del año y con motivo de estas ferias menores no viajarían a Madrid. Un ejemplo claro de ello es la extensión de horarios que ferias como Drawing Art Fair ha establecido, hasta medianoche podemos visitar esta iniciativa dedicada exclusivamente al dibujo. A pesar de ello, muchas de las propuestas de estas ferias nos sorprenden por su frescura y simpatía, sin olvidar que sus dimensiones son humanamente abarcables.

Comenzamos con Room Art Fair, situada en el hotel Petit Palace Santa Bárbara que este año celebra su quinto aniversario. Aunque la propuesta de llevar una feria de arte a un hotel no es demasiado novedosa, Room Art Fair fue la primera experiencia de esta índole en Madrid. Las habitaciones se convierten en los stands de esta muestra en la que cabría destacar el magnífico trabajo de gestión que han llevado a cabo la sevillana Ana Sanfrutos y la almeriense Aida Chaves. Despuntan también los tres proyectos curatoriales que la feria ha seleccionado este año: Texturas Sonoras de María Castellano Vicente, Habitación unheimlich de Cora Patiño y Room Thoughts de Marisol Salanova. Las tres comisarias abordan con madurez y coherencia temáticas relacionadas con la vida y los comportamientos humanos que se producen en estos lugares de tránsito.

A pocos metros de Room Art Fair encontramos Casa Leibniz, una exposición situada en un impresionante marco, el Palacio de Santa Bárbara. Techos altos, suelos de madera, ventanales grandes y estancias amplias dialogan con la obra de 23 artistas nacidos entre los años 1975 y 1985. Algunos de los creadores andaluces que encontramos en la muestra son Alejandro Botubol (Cádiz, 1979), Gloria Martín Montaño (Alcalá de Guadaira, 1980) y Mercedes Pimiento (Sevilla, 1990). El objetivo de Casa Leibniz ha sido crear una espacio expositivo diametralmente opuesto al ámbito comercial de una feria de arte: la entrada es libre, las obras se sitúan en un espacio diáfano lleno de aire y en cada sala se incluye un texto escrito por autores como Chantal Maillard o Ray Loriga que conectan poéticamente con las obras y el lugar. Existen ciertos detalles museográficos que nos hablan de la inteligencia curatorial de sus organizadores, por ejemplo el vínculo que han establecido entre el mármol negro veteado de una de las chimeneas y la obra de Alfredo Rodríguez. Sin duda, Casa Leibniz se erige en su segunda edición como una de las mejores propuestas satélites de ARCO. Esperemos que no caiga en el intelectualismo aristocrático y hermético que a veces se le intuye.

Si Casa Leibniz es una bolsa de aire fresco en medio de este periplo artístico, Just Madrid ha consumido con sus stands abarrotados todo el oxígeno de la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Esta feria, que en sus primeras ediciones generó grandes expectativas, sorprende nuevamente por su planteamiento museográfico fallido y una variedad de ámbitos creativos, entre los que se incluye la moda y el diseño de complementos, sin conexión. Pocas galerías como ATM de Gijón han entendido aquello de "menos es más". Otra de las ferias con más recorrido junto a Just Madrid es Art Madrid, que este año celebra su undécima edición situándose nuevamente en tierra de nadie: artistas consagrados como Millares, Mompó o Manolo Valdés conviven en este espacio con jóvenes promesas como Miguel Scheroff o Eloy Morales. Las dos nuevas ferias que han nacido este año, Drawing Room y We are fair! apuntan maneras. La primera destaca por su elegancia y sutileza: pocos stands, buena selección de artistas y un tema en común que parecía olvidado, el dibujo. La segunda ha sabido adherirse al programa de ARCO como espacio afterwork y pretende emular el éxito que Art and Breakfast tuvo en Málaga. Las seguiremos de cerca.

Por último, cabría destacar el proyecto antiferia que el artista Julio Falagán ha diseñado este año, Otra Puta Feria Más, el cual ironiza sobre el mercado del arte e intenta dar la vuelta al mismo estableciendo, por ejemplo, un precio de venta estándar de 300 euros para todas las obras o permitiendo a los visitantes fotocopiar por 50 céntimos su obra favorita. Una especie de self service y fast food artístico del que esperábamos más acidez.

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