El MOMA se abre a Lucien Freud

  • El pintor y nieto del fundador del psicoanálisis, uno de los artistas en activo más importantes del mundo, muestra lienzos y numerosos aguafuertes desconocidos en el prestigioso museo de Nueva York

El pintor Lucien Freud, nieto del creador del psicoanálisis, exhibe su obra en solitario por primera vez en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), gracias a una exposición que protagonizan sus casi desconocidos aguafuertes.

La obra de Freud contará con su propio espacio en el prestigioso MOMA hasta el próximo 10 de marzo, con una exposición que analizará la maestría del pintor en un arte por el que se le conoce poco, el de los aguafuertes, y la relación que tienen estos trabajos sobre papel con sus lienzos.

Con más de 60 años de carrera y reconocido como uno de los artistas en activo más importantes del mundo, Freud regresa con una colección de 68 aguafuertes y 21 lienzos a Nueva York, donde no había expuesto en ninguno de sus museos en los últimos catorce años.

Freud inició su idilio con los trabajos en papel en la década de los cuarenta, pero no hizo de ellos una constante en su producción artística hasta comienzos de los ochenta, cuando se lanzó a la ejecución de unas obras complejas y de grandes dimensiones con las que redescubrió ese formato. Con esta exposición, en la que se ha trabajado durante más de cuatro años, el prestigioso museo neoyorquino presenta una buena representación de los poco más de ochenta grabados del pintor.

"Lo más sorprendente de la exposición es constatar cómo Freud considera el grabado: no como una parte separada de su trabajo, sino como una pieza clave más de su obra, no secundaria", explica la comisaria de la exposición, Starr Figura.

La exposición se organiza alrededor de los temas que resultan cruciales en la obra de Freud, de entre los que destacan con nombre propio los desnudos y los retratos, y también aquellos otros recurrentes en su trayectoria, como los perros o las estampas extraídas del jardín de su casa.

Enfrentados a los lienzos, la vertiente más conocida del pintor, se exponen los grabados al aguafuerte y algunos dibujos, con los que la muestra rinde cuenta de la habilidad de Freud para transgredir las fronteras entre los diferentes formatos con las mismas imágenes, a las que regresa en más de una ocasión pese al paso del tiempo.

"Freud no sigue ninguna convención en particular a la hora de ejecutar los grabados. Algunos se realizan después de la pintura, otros antes y otros ni siquiera encuentran relación en sus famosos lienzos", ahonda Starr, que deja claro que, "al contrario de otros artistas, el aguafuerte forma parte de su preparación para acercarse a una pintura".

Para el director del MOMA, Glenn Lowry, la exposición, que se presenta bajo el nombre Lucien Freud: Los aguafuertes del pintor, presenta una faceta de Freud que pocos conocen, pero que dice mucho de la visión del autor del mundo.

El grabado es para Freud un formato íntimo y autobiográfico, comparable al dibujo, pero, como él mismo ha dicho en más de una ocasión, "con un elemento de peligro y misterio que hace que nunca se sepa cómo va a quedar, ya que lo que es negro se transforma en blanco, y lo que está a la izquierda se desplaza a la derecha".

Los mismos temas que se dejan ver repetidamente en sus cuadros son los protagonistas de unos aguafuertes en los que dominan los retratos a sus amigos íntimos y a miembros de su familia, como su madre Lucie o su hija Bella, en los que se aprecia el mismo impacto emocional que impregna sus cuadros.

Los desnudos, masculinos y femeninos, ocupan un lugar destacado en la muestra del MOMA neoyorquino y dejan constancia de esta manera del interés que este tipo de retratos tienen para Lucien Freud, ya que en ellos sacia su fascinación por la naturaleza y el cuerpo humano, "al que se acerca como un auténtico biólogo, algo curioso sabiendo quién fue su abuelo", reconoce el director del museo.

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