Luis Bolívar forma un lío en Cali y Ferrera le acompaña a hombros

  • La corrida de Puerta de Hierro, salvo el sexto del triunfo del colombiano, fue poco colaboradora en una tarde de viento molesto en la que Morante fue silenciado

Antonio Ferrera y el colombiano Luis Bolívar salieron el lunes a hombros en la cuarta corrida de la Feria del Señor de los Cristales de Cali, Colombia, en tarde de tres cuartos y viento molesto.

El punto culminante fue la memorable actuación de torerismo clásico, poderoso y templado de Bolívar en el sexto. No fue bueno el encierro de Punta de Hierro , los cinco primeros adolecieron de fuerza y no colaboraron salvo el último que le permitió a Bolívar ejecutar su importante faena.

Antonio Ferrera derrochó voluntad, pero su enemigo no le prestó la menor colaboración. Pinchó dos veces antes de dejar una entera y el público guardó silencio. En su segundo demostró su característica faceta de luchador en demasía. Faena de batallador donde muy poco había sucedido en el primer tercio, salvo las banderillas espectaculares del extremeño. El último tercio se desarrolló en medio de la férrea voluntad de Ferrera. En una faena de gladiador y derrochando coraje logró llevar alegría a los tendidos. Mató de una entera y cobró dos orejas.

Morante de la Puebla, sólo pudo demostrar destellos de su arte en su segundo. No contó con el favor del público, su labor en el primero también se silenció.

Luis Bolívar derrochó voluntad y coraje en su primero, anduvo valiente con el capote, demostrando ganas y deseos de algo grande. Sin embargo, el toro fue perdiendo calidad y terminó cerrado en las tablas.

Se aplaudió la entrega del joven, pero el toro con mucha incomodidad a la hora de matar necesitó de un pinchazo, media estocada y una entera, el tiempo transcurrió y sonó un aviso. Hubo silencio en los tendidos.

Lo grandioso aconteció en el sexto: un buen toro bien aprovechado por el caleño, quien anduvo en plan torero, desde el inicio con el capote, brillante al intervenir en quites y luego vino el concierto de buen torear en el centro del redondel aprovechando la bondad del de Puerta de Hierro y en el centro del anillo dibujó muletazos despaciosos y templados. Tanto con la derecha como con la izquierda brilló a gran altura. Entró a matar recibiendo y rodó el toro sin puntilla.

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