¡Luces, cámara... música! Cine y rock

Aun cuando no queda muy claro si hablamos de un género con identidad propia, el cine rock reclama su existencia y su vigencia a través de una lista de títulos que conforman un corpus lo suficientemente amplio y heterogéneo como para hablar de una modalidad cinematográfica que se hace eco de las sinergias entre las industrias del rock y el cine como dos de los fenómenos de masas más determinantes de la cultura popular del siglo XX y lo que llevamos del XXI.

Cine y rock conforman desde los años 50, con aquellos primeros títulos de la era del baby boom protagonizados por rebeldes como Elvis Presley, Dean o Brando, una pareja de hecho con una proyección comercial cada vez mayor. Así lo demuestran la proliferación de eventos y festivales especializados (In-Edit en Barcelona, Actual en Logroño, Cinema-Jove en Valencia, el muy rockero y juvenil Festival de Gijón) y el reciente estreno comercial de títulos como Control, de Anton Corbijn, sobre Ian Curtis y Joy Division; I'm not there, la poliédrica antibiografía de Bob Dylan que ha dirigido Todd Haynes; Last Days, no menos heterodoxo retrato de los últimos días de Kurt Cobain, o el inopinado éxito masivo de un musical como Mamma mia!, apoteósica celebración kitsch del inagotable repertorio pop de Abba.

También vive un momento dulce el rockumental, con la llegada a las carteleras de títulos como Shine a light, en el que Martin Scorsese pone su firma a un concierto benéfico de los Rolling Stones, CSNY, Déjà vu Live, que registra la contestataria gira de reencuentro de Crosby, Still, Nash and Young, o Joe Strummer. Vida y muerte de un cantante, en el que el especialista Julian Temple, director de títulos de referencia como Absolute begginers o The filth and the fury (Sex Pistols) y autor del prólogo de este libro, recupera la trayectoria del líder de The Clash.

Tentativa insólita en nuestro país, donde apenas se han dedicado estudios serios a las relaciones entre el cine y la música popular (tal vez El sonido de la velocidad. Cine y música electrónica, sea el mejor precedente de este libro), ¡Rock, acción! intenta poner en orden las claves y etapas de la pareja rock-cine a través de una serie de ensayos que recorren los orígenes del fenómeno en los años 50, punto de partida de la estrecha relación entre juventud y cine, primer jalón de ese camino sin retorno que visibiliza y retrata los gustos de los jóvenes como nueva franja de mercado; la eclosión de Gran Bretaña como epicentro de la cultura pop-rock de los años 60, fenómeno acompañado por la renovación formal del cine moderno, de Lester (Help!) a Godard (Sympathy for the devil); o la aparición, ya en los setenta, del rockumental como género con identidad propia surgido al hilo de los grandes festivales y macroconciertos al aire libre.

Otros ensayos profundizan en las relaciones entre nuevos géneros, formas y estilos musicales y el cine de su tiempo. Así, Xavi Serra se dedica a estudiar el contacto del soul y la música negra con la producción blaxploitation, mientras que Eduardo Guillot repasa las confluencias entre el movimiento punk y el cine de finales de los setenta. Lluis Lles se aproxima al hip hop como manifestación urbana de los ochenta asociada con un tipo de películas de carácter violento que en ocasiones han contribuido a estigmatizar aún más el carácter marginal de esta cultura musical, y Joan Pons dedica su ensayo a los vínculos entre la electrónica, el techno y sus variantes con el cine de ciencia-ficción o las películas ambientadas en la club culture. Por su parte, Juan Manuel Freire apunta las claves estéticas que han asociado el llamado indie rock con el no menos independiente cine norteamericano nacido a la sombra de Sundance.

En otro bloque podemos agrupar el artículo de Eulalia Iglesias sobre los músicos reconvertidos parcial o totalmente en cineastas, de Nick Cave a Michel Gondry, el de Nando Salvá sobre los rasgos que han hecho del biopic rock un género legitimado por el Hollywood de los Oscars o un campo de experimentación en el cine de autor, y el de César Campoy sobre las relaciones entre rock y cine en España, artículo por el que desfilan desde el Dúo Dinámico, Marisol o Rocío Dúrcal a nombres del emergente rap sevillano.

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