Lecciones de igualdad al dictado

Drama, 2011, Francia, 135 min. Dirección: Radu Mihaileanu. Guión: Radu Mihaileanu, Alain-Michel Blanc. Fotografía: Glynn Speeckaert. Música: Armand Amar. Intérpretes: Hafsia Herzi, Leïla Bekhti, Zinedine Soualem, Sabrina Ouazani.

El franco-rumano Radu Mihaileanu ha encontrado en este nuevo panorama de academias y premios europeos, estética plana e intercambiable, memoria histórica a la moda y mensajes bienintencionados (con patrocinio institucional), el sitio perfecto para labrarse una próspera carrera industrial con cierto pedigrí cultural idónea para los circuitos cada vez más convencionales de versión original.

Si antes fueron la huída y persecución de los judíos en tiempos del nazismo (El tren de la vida), el racismo, el exilio y la guerra en territorios ocupados (Vete y vive) o la realidad multicultural de la nueva Europa en clave de comedia amable (La orquesta), ahora toca mojarse, un poco, no crean, en las aguas de la rebelión (sexual) femenina y la lucha contra el machismo en la sociedad islámica, asunto éste que llega oportunamente en tiempos de primaveras y revoluciones árabes.

La fuente de las mujeres nos acerca a una pintoresca aldea marroquí para plantar su mirada antropológico-turística con ese plus de amabilidad didáctica que simplifica conflictos, tradiciones, roles y situaciones a los ojos de un espectador occidental al que hay que dárselo todo mascadito. A saber, repartiendo virtudes y culpabilidades entre los géneros, barnizándolo de un aire de fábula ancestral (Lisístrata), salpicándolo con un poco de folclore sensual e incidiendo, ay, en ese archisobado y contraproducente cliché que otorga en exclusiva a las mujeres la fuente del amor planetario.

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