La Junta gastará 121.200 euros en tratar el deterioro del castillo de Tarifa

  • La fortificación, reconocida como Bien de Interés Cultural y uno de los monumentos más conocidos de la provincia, sufre graves problemas en sus estructuras después de más de diez siglos en pie

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La Consejería de Cultura invertirá 121.200 euros en los trabajos de intervención en el castillo de Guzmán El Bueno de Tarifa. El Castillo, declarado Bien de Interés Cultural, sufre distintas patologías que se pretenden estudiar para prevenir males mayores.

La intervención en este monumento conlleva el estudio de sus patologías para poder atajarlas, y también la utilización de técnicas preventivas para evitar lesiones en el futuro. Es una fase inicial de conocimiento previa a cualquier otro tipo de intervención patrimonial, que servirá para frenar el deterioro superficial que sufre y también para continuar investigando en la fortaleza. Es decir, en esta primera fase se ejecutará la identificación, reconocimiento, prediagnóstico y diagnóstico general del monumento.

El castillo de Guzmán El Bueno comenzó a construirse en el año 960, como aún se puede leer en su lápida fundacional, por orden de Abderramán III, aunque más tarde sufrió diversas reformas. Parte de su estructura está hecha con piedra ostionera extraída de las canteras de la isla de las Palomas.

La fortaleza y toda la zona estuvieron dominadas por los musulmanes hasta que a finales del siglo XIII pasó a manos cristianas. Su nombre, Castillo de Guzmán El Bueno, perdura desde esa época. Alonso Pérez de Guzmán, duque de Niebla, era alcaide de Tarifa cuando el sultán Ibn Ya'qub y sus tropas intentaron atacar la fortificación. Tras capturar al hijo de Alonso Pérez, amenazaron con matarlo si el alcaide no se rendía y entregaba Tarifa.

La leyenda cuenta que no se rindió y que incluso lanzó su propio puñal a los atacantes para que cumplieran su amenaza. Ese sacrificio le valió el sobrenombre de El Bueno.

En el siglo XVIII parte de las murallas fueron adaptadas para la instalación de artillería, y durante la Guerra de la Independencia sirvió de acuartelamiento para las tropas hispano-británicas que defendieron Tarifa del ejército francés.

Más de 1000 años después de su construcción, el castillo de Guzmán El Bueno sufre un deterioro de las fábricas de mampostería y los sillares, y también la pérdida de material y de sustrato protector. Para erradicar en un futuro estos daños y también prevenirlos servirá esta primera fase de los trabajos, en la que participarán arqueólogos y arquitectos, entre otros especialistas.

Tanto la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, como el alcalde de Tarifa, Miguel Manella, han expresado su satisfacción por la inversión comprometida por la Junta de Andalucía. Manella agradeció la "apuesta clara" de la Consejería para la puesta en valor del Castillo, el monumento más importante de Tarifa, uno de los más conocidos de la provincia y de los pocos que hay en uso actualmente.

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