Juan Pérez Arriete, el recuerdo de un hombre algecireño

  • El 7 de abril de 2011 se cumplen 50 años de su fallecimiento · Cronista oficial además de periodista y autor de numerosos pregones, así como secretario de la Cámara de Comercio

Juan Pérez Arriete es mucho más que el nombre de una calle de Algeciras. Es el recuerdo que entre sus familiares pervive de un hombre tímido, callado, con una voz tenue como la luz que no quiere deslumbrar. Este algecireño que nació un 31 de julio de 1888 fue un enamorado de Algeciras, de su tierra, por la que luchó y disfrutó hasta que una larga enfermedad apagó su vida con 73 años.

Una placa con su nombre en la avenida que une la rotonda del Ave María con el cementerio, en la que se puede leer Juan Pérez Arriete, Cronista Oficial 1960-1961, es la única muestra que detalla la conexión que este ciudadano algecireño tuvo con su tierra. Sin embargo hay mucho más. La estudió, la engrandeció, la defendió y le dedicó siempre sus mejores escritos, pero sobretodo, la amó hasta lo indecible.

El sobrino del ilustre algecireño, Enrique Pérez Benítez, es el máximo impulsor de este movimiento lento pero preciso para hacer recordar la memoria de su tío abuelo, se le pasó el año del centenario de su nacimiento -en 1988- pero ya no dejará que ocurra lo mismo con los 50 años de su muerte. "El afán investigador se me ha despertado con la edad, si llego a saber que iba a hacer esto me pego a mi tío como una lapa, aprendo todo lo que pudiera haberme enseñado y tendría muchos más recuerdos".

A lo largo de su vida destacan dos principales facetas: su labor periodística y literaria y su cercanía a la religión. A su vez ensalza su figura el ser cronista oficial de Algeciras durante 1960 y 1961, además de secretario de la Cámara de Comercio , Industria y Navegación, cuando su sede estaba en la Plaza de Abastos. Una persona inquieta que ejerció el periodismo, además de un devorador de libros con una gran biblioteca curtida con el tiempo.

Juan Pérez Arriete fue un cristiano de raza. Participó activamente en la fundación y redacción de los estatutos de la Cofradía del Medinaceli en 1943 y su primera salida procesional en 1944, junto a un grupo de entusiastas como Antonio Pérez, Rafael Montilla o Juan Carrillo. Estuvo presente en la reorganización de las salidas procesionales de la Virgen del Carmen, incluyendo las gestiones necesarias para su salida del mar, así participó en la organización de la procesión del Silencio con el Cristo de la Fe y escribió numerosos pregones para la Semana Santa y hacia la Virgen de la Palma.

En el área de festejos también fue un algecireño influyente como impulsor de la Feria Real, dedicándole igualmente pregones y hasta crónicas, siendo además un gran aficionado a la tauromaquia. José Vallecillo en un recuerdo a Pérez Arriete publicado en este diario recuerda unas palabras del mismo sobre el traslado del recinto ferial: "se nos ha marchado para siempre los proverbiales duendes del destino. Nos ha abandonado definitivamente el espíritu ferial". Vallecillo lo define como la representación de la culminación literaria que fue apuntalando el genuino carácter de la Feria Real.

En su faceta profesional fue secretario de la Cámara de Comercio, además destacó como periodista al fundar el Semanario Algeciras, que se editaba en la Imprenta Española en la calle Cristóbal Colón, justamente frente a donde él vivió, que no tiene ni una seña de este ilustre propietario.

Enrique Pérez Benítez pretende dar a conocer la historia de su tío abuelo, para ello el 31 de mayo dará una conferencia en el salón de pleno de Algeciras. Del legado sólo les queda el recuerdo de un hombre que amó a su tierra y tuvo un matrimonio ejemplar con Eloisa de la Vega Scotto. Muchas de las pertenencias de Pérez Arriete fueron robadas con más recuerdos familiares en la vivienda de los padres de él, además tras su fallecimiento su riquísima biblioteca personal fue vendida.

Cuando se habla de Juan Pérez Arriete se debe pensar en un hombre que fue cronista de la tierra. Enrique, que tenía 19 años cuando falleció su tío, explica que "había que quererlo, era excepcional, un hombre muy dulce, muy tímido, no quería aparecer nunca en nada". No se metía en política, simplemente era religioso, su timidez le hizo escribir numerosos pregones a los que luego esquivaba para no hablar en público. "Me parece injusto que no se le haga algo a Pérez Arriete y eso es lo que me ha movido, le conocí y sé que era una persona excelente que se merecería esto, es uno de esos eruditos locales que hay en todos los pueblos", palabras de su sobrino.

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