Juan Carlos Pardo pone bajo la lupa la historia urbanística de Algeciras

  • El historiador inaugura la tercera temporada del ciclo 'Aula abierta' · El ponente realiza un énfasis especial en la reconstrucción de la ciudad en el siglo XVIII y en la llegada del ingeniero Verboom

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Juan Carlos Pardo inauguró ayer la tercera temporada del ciclo de conferencias Aula abierta, organizado por el museo municipal de Algeciras en la Fundación de Cultura José Luis Cano. El urbanismo en la nueva Algeciras fue la charla que ofreció el doctor en Historia, sobre cómo se reconstruyó la localidad a partir de la pérdida de Gibraltar en 1704.

Pardo realizó un especial énfasis en el siglo XVIII y en "la venida de un ingeniero militar, Jorge Próspero de Verboom, que es uno de los grandes hitos de la historia de Algeciras". "Es de los primeros que sueña la ciudad con un concepto urbanístico claro, que se imagina una ciudad diferente a la que le ve muchísimas posibilidades. Se enamora de este espacio y plantea un proyecto urbanístico de mucha envergadura y muy interesante".

"Ese proyecto no se lleva a cabo en su mayor parte", matizó el conferenciante. "Era muy amplio y las circunstancias probablemente le sobrepasaron porque coincidió con el sitio del 27. Los esfuerzos de la administración de Felipe V se concentraron en la línea de contravalación. Esa posible inversión que tenía que haber llegado posiblemente se fue allí".

"El proyecto de Verboom era una ciudad abuluartada, con murallas, con una tipología urbanística que ahora existe en la ciudadela de Pamplona o en la de Jaca, ciudades estrelladas que tenían sentido en esa época y después dejó de tenerlo", detalló Pardo. "A pesar de que es un proyecto que me interesa, el que no se llevara a cabo a rajatabla tampoco lo veo tan mal", precisó sin embargo. "La ciudad de Algeciras en ese tiempo creció de una manera orgánica, que se fue adaptando. Verboom tenía el concepto de una retícula hipodámica de calles rectilíneas que se cortaban perpendicularmente y esa forma de construir en un sitio como Algeciras, que tiene una orografía bastante compleja, pues tampoco era tan buena idea. Hubiera sido probablemente una ciuda más incómoda de la que tenemos".

"Hay otras cosas que sí son muy interesantes. Verboom pensó en un puerto muy pronto, en el siglo XVIII. Recordemos que las obras del puerto aquí en Algeciras no se empiezan hasta principios del XX, siendo una demanda porque se decía que esto era un sitio que debía vivir del puerto. Y efectivamente fue el motor de la ciudad en el XX".

"La propia dinámica de la ciudad, de recoger mucho flujo de gente, hizo que no diera tiempo a que se planificara el poblamiento", consideró Pardo. "Y lo que quedó no quedó tan mal", añadió. "La historia urbanística de Algeciras en los siglos XVIII y XIX hace una ciudad interesante. Los cronistas y los viajeros le dan un carácter muy positivo, una ciudad habitable, de calles relativamente anchas comparado con el callejero de otras ciudades andaluzas, donde el pasado medieval establecía unas calles muy intrincadas".

"La ciudad permanecía como máquina de vivir, que funcionaba. Cuando empezamos el XX se mantiene, pero en su segunda mitad empieza a descontrolarse un poco en expansión. Los procesos de destrucción de la ciudad con la llegada de los ayuntamientos democráticos se detienen, pero en Algeciras no se aprovecha ese momento para plantear una ciudad distinta, más humana, más agradable", señaló el historiador.

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