Jiménez corta dos orejas sin rotundidad en Valdemorillo

  • La encerrona del torero de Fuenlabrada no cumple con las expectativas, con seis toros muy mal elegidos para la ocasión y con pocos momentos de interés

El diestro César Jiménez cortó dos solitarias orejas - aunque se negó a salir a hombros- en la deslucida encerrona que protagonizó en Valdemorillo. Un festejo en el que no hubo rotundidad por parte del torero con una muy corrida mal elegida, con seis toros de diferentes ganaderías, con unas hechuras muy desiguales al igual que el juego en la plaza.

La primera oreja la paseó del tercer toro, un animal de Luis Algarra que fue descastado y más manejable que el resto de sus hermanos. El madrileño realizó una faena con altibajos, sin terminar de cruzarse con el toro, casi siempre descolocado y al hilo del pitón. Al natural, no se acopló.

También cortó una oreja con el Victorino que hizo cuarto, un astado feo de hechuras y encastado, al que recibió con una larga cambiada en el tercio. La faena de muleta nunca terminó de coger vuelo, sin terminar de redondear. Tan sólo brilló el madrileño en una serie por el derecho mientras que al natural el Victorino le dudó y él se desconfió.

Con el que abrió plaza, César estuvo correcto pero sin terminar de verlo claro, empeñándose a torear por el derecho cuando el de San Román tenía una embestida mucho más franca al natural. No consiguió remontar vuelo con el segundo, un toro de El Torreón que tuvo mejor condición por el izquierdo si bien salía siempre con la cara a media altura. El trasteo, monótono, tuvo lugar ante la indiferencia del público. En el quinto, de Alcurrucén, Jiménez se encontró más asentado, sobre todo por el pitón derecho, templando y ligando. Pudo pasear otro trofeo, pero falló a espadas. El sexto, un Cuvillo manso y descastado, no le dio muchas opciones. César intentó remontar la tarde, regaló el sobrero, pero no consiguió aderezar la situación.

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