Ismael Pinteño, luz en la oscuridad

  • El trabajo del dibujante en el documental '30 años de oscuridad', nominado al Goya, se circunscribe en el diseño de los personajes · El artista algecireño crea hasta mil figuras y en diferentes edades

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El algecireño Ismael Pinteño pertenece a ese grupo selecto de talentos del estudio sevillano Pizzel 3D que el pasado 10 de enero celebró la noticia de la nominación al Goya en la categoría de Mejor Película Documental por la novela gráfica 30 años de oscuridad, coproducida con Irusoin y La Claqueta, y que dirige Manuel H. Martín.

"He estado haciendo lo que me gusta: dibujar", así relata su experiencia que califica de "muy grata". Durante siete meses estuvo inmerso en el proyecto que comenzó con una llamada de teléfono. Su amigo Miguel Serrano, colorista dentro de Pizzel 3D, quiso contar con él, "le debo mucho, conocía mi estilo y quería que formara parte del equipo", recuerda.

Y así se embarcó en el proceso creativo del documental, que va más allá de un relato sobre la Guerra Civil, dando luz a los llamados "topos de la posguerra". Cuenta la historia del antiguo alcalde socialista de Mijas, Manuel Cortés -cuyo rostro gráfico es Juan Diego-, que sin tener ocasión de escapar de España, tras un largo y peligroso camino de regreso a casa, consigue llegar sin ser descubierto. Su mujer, Juliana -Ana Fernández-, previsora y cauta le advierte de los fusilamientos y deciden abrir un pequeño hueco en la pared donde Manuel podrá esconderse, sin imaginar entonces que aquel pequeño espacio se convertiría en su cárcel particular durante 30 años.

La responsabilidad de Pinteño dentro del proyecto no fue trivial, llevó el peso de diseñar a los personajes. "Retratar en diferentes edades a Juan Diego y Ana Fernández fue un gran reto, ya que Juan tiene ahora mismo 70 años y en algunas escenas tenía 30, y sólo contaba con vídeos actuales exclusivos para el documental. Ana si está en una edad neutral, de la que sí podías envejecer o rejuvenecer sin perder su reconocimiento".

Más de mil figuras dibujó para el proyecto. Además de la labor pura de diseño, destacó lo gratificante de trabajar con los compañeros: "sabiendo que son unos máquinas, más motivación te da el dibujar. Luego ver cómo quedan tus creaciones acabadas por el proceso de equipo es una sorpresa bestial. Todos nos aunamos y el producto individual pasa a formar parte de todos nosotros".

El gran esfuerzo les ha llevado a la nominación al Goya, en cuya categoría compiten con El cuaderno de barro de Isaki Lacuesta; Morente, de Emilio Ruiz Barrachina, y Escuchando al juez Garzón, de Isabel Coixet. Pinteño recuerda cómo se enteró: "me lo comunicaron vía internet y fue un gran sorpresa. El ser elegidos entre los cuatro mejores largos documentales de 60 films precandidatos es un premio, estando junto a directores de talla como Coixet, Lacuesta y Barrachina".

Tras este éxito no espera nada. "Todo lo que venga será bienvenido", aunque reconoce que el cine y la animación están entre sus grandes pasiones y en ese campo quiere seguir "disfrutando y evolucionando como dibujante y creativo". Se ha marchado a Escocia por un tiempo, donde quiere perfeccionar el inglés y seguir trabajando, pero desde allí. Para el futuro pretende seguir afilando el lápiz para proyectos cinematográficos, de animación, ilustracion de libros, exposiciones, etcétera, y siempre intentando hacerlo bien.

Pinteño no duda en reconocer que la afición le viene de su padre, también dibujante y por el cual tenía acceso a estos materiales, además de libros y comics. "Tuve su influencia, pero no porque me impusiera un estilo o concepto, sino porque lo admiraba, tanto a él como a su obra".

Cada obra que ha realizado tiene su importancia, así lo considera. Algunas han determinado caminos y otras sentimientos. "Estamos acostumbrado a calificar obras a partir de su éxito masivo pero esos dibujos en servilleta en los que caricaturizo a mis amigos y luego veo los gestos de su cara, no tiene precio". Por eso le da mucho valor a esos "pequeños" dibujos que dan fruto a grandes proyectos. "A ellos les debo mi estudio de expresiones del rostro y de la fisionomía. Ese fue mi fuerte para que me llamaran para 30 años de oscuridad".

Los géneros en los que se siente más cómodo pintando son el fantástico y el surrealista, así como el terror que va de la mano del romanticismo. Se ha dejado influenciar mucho por los pintores simbolistas como Böcklin, Redón o Blake. Y en término más cercanos destaca a Durero en el top de su lista, "sus lineas trascienden a lo divino". Además eleva nombres como Goya o Picasso.

Pinteño ha añadido con letra grande su nombre al de otros campogibraltareños de éxito como Pacheco o RyP. "Son los patriarcas de esta generación que siguen la senda de sus trazos". Apunta que la comarca goza "de un puchero cultural que muchos no aprecian lo que puede alimentarnos".

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