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historia

Invitación a los prodigios de Egipto

  • La Fundación Cajasol acoge 'Tras las huellas del Faraón', una muestra fotográfica que acerca los trabajos de la arqueóloga Myriam Seco en el yacimiento del templo de Tutmosis III, en Lúxor

A pesar de que Tutmosis III fue uno de los faraones más notables, y bajo su mandato el imperio egipcio conoció un importante periodo de prosperidad, el estudio del antiguo rey se mantenía rodeado de imprecisiones, en parte porque el yacimiento donde se ubicaba el templo dedicado a su figura, en Lúxor, permanecía abandonado desde las primeras décadas del siglo XX. Fue la sevillana Myriam Seco quien reunió el arrojo para iniciar los trabajos arqueológicos en la zona, una misión que arrancó hace ya diez años, en 2008. "Cuando nosotros empezamos", recuerda la egiptóloga, "todo estaba cubierto por la arena. Buscar a los patrocinadores fue un proceso complicado. ¿Cómo puedes convencer a los demás de que vas a sacar algo donde aparentemente no hay nada, todo está sepultado?", comenta Seco. La exploración de aquel descampado, no obstante, "no ha parado de darnos alegrías" a la investigadora y a su equipo, que entre otros hallazgos han encontrado en este tiempo necrópolis de diferentes épocas, valiosos vestigios que abarcan más de mil años de historia.

Ahora, la Fundación Cajasol acoge hasta el 11 de febrero la muestra fotográfica Tras los pasos del Faraón, testimonio de una década de entusiasmo y dedicación por parte de Myriam Seco y la misión que dirige en el Templo de Millones de Años de Tutmosis III. En sus contenidos, la exposición acerca también al espectador la relevancia de un gobernante al que se considera el Napoleón egipcio -por las constantes campañas militares que emprendió en tierras asiáticas y al norte de Sudán- y detalla los distintos avances conseguidos por los arqueólogos en esta década.

Todo estaba sepultado por la arena cuando Seco y su equipo empezaron la misiónEntre las metas que se marca la arqueóloga está la musealización de los hallazgos

"Empezamos sacando miles y miles de fragmentos de los relieves de las paredes, piezas de una gran belleza", cuenta Seco sobre las primeras exploraciones. "Piedra caliza, arenisca, con todo el programa iconográfico que se representaba en esos templos, que los faraones construían para tener una vida eterna. Lo que tenemos es un gran puzle: dos tesis doctorales que realizan estudiantes de la Universidad de Granada están trabajando en esa información", explica la investigadora, que el año pasado se hizo con el Premio Manuel Alvar junto a Javier Martínez por su libro Tutankhamón en España. Howard Carter, el duque de Alba y las conferencias de Madrid.

Entre los descubrimientos más sobresalientes que han logrado Seco y su equipo, compuesto por unos 30 especialistas y unos 150 obreros, está el depósito de fundación del templo. "Antes de empezar la construcción, se hacía un ritual, el estiramiento de cuerda, por el que se elegía el lugar siguiendo la orientación que daba la astrología", expone la egiptóloga. Tras esa ceremonia se enterraban objetos relacionados con esa edificación, que podían ser herramientas destinadas a ese fin o, como en este caso, monolitos de los materiales que se utilizarían -arenisca, cuarzita y granito- y que tras su hallazgo hoy forman parte del Museo de Lúxor. Otras piezas reveladoras con las que se toparon fueron los restos de la casa de un sacerdote llamado Khonsu, que indican que el culto a Tutmosis III se seguía practicando en los tiempos de Ramsés II.

Los arqueólogos tardaron "dos o tres años" en encontrar la primera tumba, pero desde entonces han sido numerosos los éxitos en este sentido. Un promontorio situado en el exterior del templo albergaba una necrópolis perteneciente a la dinastía XI, formada por enterramientos humildes pero intactos que "están permitiendo descubrir interesantes aspectos sobre el pueblo tebano de hace 4000 años". El lujo en el que vivían funcionarios y nobles de finales de la dinastía XII y comienzos de la XIII se percibe en las tumbas halladas en el interior del templo, que habían sufrido el saqueo pero conservaban joyas de oro y plata y cuchillos de marfil. Sólo un enterramiento data de la dinastía XXII, pero entre otros prodigios reservaba un cartonaje de momia "magníficamente policromado".

Un impresionante patrimonio que Seco desea exhibir a los turistas y amantes de la Historia. "De aquí a cinco años, el objetivo que nos marcamos es la musealización de todo lo que reserva el Templo de Millones de Años de Tutmosis III. Queremos que el visitante asista a la grandeza de esos mil años de Historia". Una grandeza de la que la Fundación Cajasol, a través de esta muestra, ofrece estos días un anticipo.

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