Historia de un tipo con suerte

  • La sevillana Lucina Gil opta al Goya al mejor corto documental por 'El hombre feliz', un trabajo que ya ha logrado 10 premios en su paso por varios certámenes

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Acostumbrada a una gran ciudad como Madrid, donde el caos del tráfico y las multitudes agrian el humor de los habitantes, la actriz sevillana Lucina Gil empezó a preguntarse sobre el concepto de felicidad y decidió, incluso, que éste sería el eje sobre que el que giraría su nuevo cortometraje como realizadora. De hecho, la intérprete se propuso encontrar a un tipo inmune a las contrariedades de la vida moderna y bendecido por la dicha, probablemente un jubilado, que pudiese servirle como personaje para su obra El hombre feliz, un trabajo por el que Gil opta ahora al Goya al mejor corto documental.

"En una reunión de vecinos me fijé en uno que nunca protestaba, que siempre estaba con una sonrisa. Pero él no quiso participar en el proyecto porque opinaba que en el cine se cuentan demasiadas mentiras", expone Lucina Gil, vista recientemente en La carta esférica, de Imanol Uribe. El proceso de casting se complicó más de lo previsto en un principio, tanto que Lucina reconoce que llegó "a perseguir hombres por la calle, para ver si alguno de ellos era mi protagonista". Un amigo aportó a Gil la pista para proseguir con su búsqueda: le sugirió que se preguntara qué haría un hombre feliz en Madrid. "Así fue como me apunté a clases de chotis, lo que además me permitía bailar agarrao, algo que me encanta", bromea la directora. La estrategia tuvo su resultado: en aquellas clases, dio con su héroe. La cineasta recuerda que "en cuanto lo vi supe que era él, por la forma en que iba cogido del brazo de su mujer. Cuando ya lo conocí mejor, le dije que quería que me contara su vida, y él aceptó". Ante la cámara, el protagonista despliega la austera filosofía de vida de alguien que se acoge a una fórmula sencilla: valorar lo que tiene.

Gil, nacida en Sevilla, donde estudió en el Instituto del Teatro, completó su formación con John Strasberg, Mariano Barroso y Juan Carlos Corazza. Como actriz ha intervenido en múltiples producciones televisivas -entre ellas la serie de Canal Sur Plaza Alta- y cinematográficas -como El viaje de Carol y Perdona, bonita, pero Lucas me quería a mí-, pero hace unos años decidió pasarse a la dirección. "Esto va con mi carácter; si la película no me sale, me la monto yo. Me gustaba la idea de inventarme el cuento", afirma una profesional que no quiere limitarse a una única faceta creativa porque "en la vida hay muchos placeres".

Tras su proyección en diversos festivales, y antes de que la Academia se pronuncie sobre si la obra merece el Goya, El hombre feliz lleva, según apunta su autora,"10 premios recogidos". El último de ellos ha sido en Varsovia. "Una de las cosas bonitas que me está ocurriendo con El hombre feliz es que estoy haciendo turismo. Y es curioso que el corto vaya sobre la felicidad y nos la esté contagiando", mantiene Gil.

La buena estrella de la realizadora continúa: ha presentado en Florencia un largo documental, titulado Las veredas, donde retrata el sosiego de una aldea que vive ajena a la globalización.

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