literatura

Henry James: un maestro en su juventud

  • Llega a las librerías el primero de los tres tomos con los 'Cuentos completos' del autor de 'Retrato de una dama', un proyecto a cargo del argentino Eduardo Berti

Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916), retratado por J. S. Sargent. Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916), retratado por J. S. Sargent.

Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916), retratado por J. S. Sargent. / d. s.

La marcada personalidad de Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916) como escritor, su agudeza para definir personajes y la modernidad de sus planteamientos narrativos quedan de manifiesto también en los cuentos que el autor de Retrato de una dama y Washington Square redactó a lo largo de su carrera. Así opina el argentino Eduardo Berti, responsable de la primera edición en castellano de los Cuentos completos de este clásico, un proyecto que constará de tres volúmenes de los que llega ahora a las librerías el primer tomo, publicado por el sello Páginas de Espuma.

Un recorrido inicial que va desde 1864 hasta 1878 y en el que la prosa temprana de James se aparta de los patrones que marcan precedentes como Poe o Mérimée y ya posee una complejidad y una sutileza impropias de un debutante. "No es un cuentista al uso, no está buscando un efecto sorpresa al final; a veces lo hay pero es muy raro", señala Berti. "Son cuentos en los que ralentiza la acción, ya sea para reflexionar, para ahondar en la psicología de los personajes o para plantear dudas sobre lo que se acaba de ver y añadirle otras conjeturas y otras opciones. La sensación que uno tiene con James es que el cuento avanza tanto a lo largo como a lo ancho. Cuando uno escucha a gente como Cortázar decir, con bastante razón, que la novela tiene más la forma de un árbol y el cuento más la forma de un círculo, ahí está James para complicarlo [ríe], y para hacer cuentos que tienen algo de arbusto en todo caso".

La difícil catalogación de las obras llevó a Berti y a sus editores a suprimir del conjunto de los Cuentos completos una quincena de piezas, textos que la mayoría de los investigadores incluyen dentro de los relatos de James, pero que han quedado fuera de este proyecto al tratarse de novelas cortas. "Fue una decisión compleja. Hay dos caminos, el tomar los 113 relatos que muchos especialistas consideran como tales, y este camino que no hemos inventado nosotros, que ya han transitado otros previamente. Son dos cánones posibles, aunque el nuestro es más polémico porque con él tomamos una decisión que hay que defender", argumenta el autor de El país imaginado o Un padre extranjero.

Cuestiones como el cosmopolitismo del que haría gala James están presentes desde la primera obra, Una tragedia del error, fechada en 1864, cuando el creador tiene 21 años, y donde los personajes son franceses. "En los inicios habría sido lo lógico escoger a un protagonista americano como él", apunta Berti sobre un autor que reflejó con impresionante lucidez los contrastes entre el viejo y el nuevo continente, y que le confesó a su hermano en una carta que aspiraba "a escribir de tal forma que para un desconocido resulte imposible adivinar si soy un estadounidense escribiendo sobre Inglaterra o un inglés que escribe sobre Estados Unidos", una de las muchas ambigüedades de un hombre que en su obra y en su vida quiso escapar de lo consabido.

Así, entre los personajes femeninos "potentes, imprevisibles, misteriosos" que habitaban su universo, James -que cuando escribe los cuentos de este primer volumen no se había instalado aún en Inglaterra- disfrutaba retratando "el estado entre la envidia y el escándalo de las mujeres europeas cuando veían a las jóvenes americanas, que tenían una espontaneidad que para una sociedad europea tan llena de códigos era sencillamente inimaginable", añade Berti.

Para el bonaerense, uno de los valores de estos Cuentos completos "es que al ser una edición cronológica el lector podrá asistir a cómo James va abordando las que serían sus obsesiones principales", asuntos como los secretos, la pérdida de la inocencia o la derrota, enfocadas desde una maestría por la que Stephen Spender sentenció que los problemas artísticos de este autor "fueron especialmente los problemas de los escritores que le siguieron y no los de sus contemporáneos", tal como se recoge en el prólogo de esta selección.

"No tanto por los temas como por la técnica narrativa y por la introspección psicológica, James es un pionero", asegura Berti. "Cuando publica estos cuentos, Freud tiene unos 10 años, por lo que estamos en la infancia del psicoanálisis, y sin embargo nuestro autor y su hermano William se meten en una exploración que es una terra incognita".

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