Gómez Rivero clausura la Feria del Libro narrando su vida como lector

  • El escritor campogibraltareño es el encargado de dar la última conferencia de la cita linense, titulada 'El placer de leer, el placer de escribir'. Su afición se inició con los tebeos de Pumbi, de José Sanchís

Ángel Gómez Rivero fue el encargado ayer de dar la conferencia de clausura de la trigésima edición de la Feria del Libro de La Línea, que llega hoy a su fin después de nueve intensos días de actividades y de compras de ejemplares en los puestos situados en la plaza Fariñas.

El profesor de dibujo técnico de la Escuela Politécnica de Algeciras fue presentado por el gerente de la Fundación Municipal de Cultura, quien fuera su alumno un día. En su semblanza, trató con un cariño especial al que fuera su maestro, ya que a pesar de ser especialista en ciencias puras, siempre demostró un cariño especial por las humanidades, y de ahí su larga trayectoria como escritor de novelas y de guiones cinematográficos.

El narrador, linense de nacimiento y algecireño de adopción, tituló la primera conferencia que dio en su pueblo El placer de leer, el placer de escribir. En ella, narró con cariño sus primeras experiencias con la literatura, que fueron con los tebeos. El primero que nombró fue Pumbi, de José Sanchís, aunque habló con especial interés de Las Aventuras de Tintín, que dijo haber encontrado casi por casualidad en el Paseíto Chacón. Trueno y El jabato son otras de las obras de este género juvenil que marcaron su vida de lector.

Posteriormente, afirmó que el primer libro entero que leyó era una de Las aventuras de los cinco, de la escritora Enid Blyton, y que incluso fanfarroneó con sus amistades que había sido capaz de leerse el libro "sin desfallecer" y que se había convertido en un verdadero placer lo que para otros chicos de su edad era un suplicio.

A los trece años leyó Rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, y más tarde se decantó por la literatura fantástica y de terror, con Drácula de Bran Stoker.

Uno de sus libros más premiados, que regaló amablemente a todos los que asistieron a la conferencia, Pero no fue así, fue también comentado en su discurso. Esta es una novela sobre los últimos días que vivió Edgar Allan Poe, premiado y muy bien acogido en los círculos literarios a nivel nacional.

Más tarde reconoció que su Campo de Gibraltar está presente en todas sus obras. En ellas siempre aparece el Peñón. Esté donde esté localizada la obra, siempre hay un cuadro con esta estampa. Tintín es otra de sus manías, y también admite que suele nombrar a este personaje de ficción en sus obras.

El relato de su vida como lector y escritor le llevó también a pensar en voz alta sobre la labor del traductor en la literatura de habla no española y manifestó que se desilusionó cuando descubrió que Allan Poe no escribía "en la lengua más bella y sonora del planeta".

Gibraltar, su situación actual, su futuro, su presente y sus propias sensaciones tuvieron un hueco en el discurso de clausura de las jornadas, y también algún excelente microrrelato de uno de sus últimos libros Retos y Pomas. Una agradable tertulia con los presentes, entre los que estaba el hijo de José Riquelme y el concejal de Cultura, Alfonso Escuadra, pusieron fin a la conferencia de Ángel Gómez Rivero, en la que reflexionó, comparó y bromeó con respecto a la relación entre sus dos grandes pasiones: la literatura y el cine.

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