Gómez Macías devuelve a la Ortega Brú la luminosidad con su jardín

  • El reconocido artista vuelve a la galería sanroqueña con una colección pictórica que podrá visitarse hasta el 13 de julio · La figura de Juan Ramón Jiménez marca los trazados del pintor de sensibilidad poética

Un jardín para la reflexión, germen del trasiego que invita a inundarse del propio pensamiento que emana de uno mismo. Punto de inflexión para experimentar entre el gozo y la alegría, el miedo y la esperanza. "En ese interior que tenemos todos, ese es el jardín que he pintado". Juan Gómez Macías le quitó el cerrojo ayer a esa parte escondida que se circunscribe en su imaginario e inauguró Jardín lejano y solo, su última colección pictórica que le ha devuelto a la galería Ortega Brú de San Roque.

Hasta el 13 de julio podrá visitarse esta nueva muestra de Gómez Macías, que ha supuesto su regreso a la Ortega Brú, galería en la que posiblemente ha llegado a montar más de 200 exposiciones, puesto que durante años fue gerente de la Fundación Municipal de Cultura de San Roque, andadura que inició allá por los años 80. El artista no ha querido olvidarse de Elvira Castilla del Pino, por aquellos años concejal del área cultural, a la que ha dedicado esta nueva serie como estímulo "a la locura" del arte.

Son 16 las obras que muestra en la Ortega Brú. "La sala en la que se expone condiciona mucho a la hora de crear, hay que tener en cuenta que el espacio es como un amante, tienes que ponerte en situación con quien te vas a abrazar, y ese espacio es muy particular y hay que cuidar mucho la proporción para que la galería acoja la muestra y no la escupa".

Hablar de Gómez Macías es hablar de Juan Ramón Jiménez, poeta que ha influenciado la vida y la obra del sanroqueño, como en este caso la colección Jardín lejano y solo. Su pensamiento le condicionó desde niño y siendo adulto se dedicó a estudiar su obra. La poesía colorista y simbolista, o que Jiménez empezara su trayectoria creativa queriendo ser pintor, han sido válvulas para retroalimentar esa ida y venida del pensamiento del poeta. "Siempre me ha ayudado mucho para comprenderme a mi mismo".

Y con ese sentido colorista ha llegado Gómez Macías cubriendo de luminosidad la Ortega Brú. La luz del Estrecho es única, a veces malva, otras verde o traslúcida, y más de 25 años lleva pintando en la zona de Valdevaqueros. "Para los pintores es fundamental. Trasladar luz y procurar trasladar una emoción, un sentimiento".

Según el crítico de arte José Corredor-Matheos, El jardín lejano y solo "es una visión múltiple, calidoscópica, que tiene la ambigüedad del mejor arte. En ella está presente la naturaleza". Y así es, empezó con la pintura figurista exponiendo a los 15 años y no duda en dibujar un pájaro si se tercia, aunque también ha paseado por lo abstracto. Esta colección "es un intento de esclarecimiento personal, es una oportunidad para entenderte tú y entender el mundo, estoy haciendo un trabajo interior", procesa el creador que le da tanta importancia al soporte como a lo que expresa. El papel arche es una constante en su obra. Empezó a fabricarse en 1492 en Francia. Se hace a mano, totalmente artesanal, lo cual califica de "maravilla". "En los últimos años lo hago todo con este papel porque me identifico plenamente, sólo la hoja en blanco ya es una maravilla porque no hay una hoja igual a otra".

En su obra se identifica mucho con Antonio Rojas por ese ansia de acercarse más al público con el matiz tridimensional o dando diferentes planos. "Para huir de la imagen de pantalla a veces la hago tridimensional". Gómez Macías cautiva con su fragmentación y ese toque de aparente discontinuidad.

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