Galiardo defiende la vigencia de 'El avaro' de Molière en el Lope de Vega

  • Tras más de 240 funciones, el veterano actor sanroqueño pone el broche en Sevilla, del 24 al 29 de este mes, a la gira de la obra · "Los problemas, los sentimientos, son los mismos ahora que en 1668"

Asistir a una representación de Juan Luis Galiardo (San Roque, 1940) es todo un espectáculo, pero asistir a una presentación de Juan Luis Galiardo donde el guión no está escrito es, si cabe, aún más fascinante. Porque su prodigioso verbo, su magnética y desbordante potencia vocal se pone al servicio de cualquier pensamiento que le cruce por la mente. Bien sea celebrar el cambio en la dirección del Teatro Lope de Vega, clamar por que el público asista en masa al teatro -al suyo y al de los demás "siempre que la representación no exceda del límite prostático del espectador"- o, simplemente, lamentar que su hija María llegue tarde a la hora en que había sido citada. Porque Juan Luis Galiardo es abrumadoramente intenso, tenaz y cómico -en todos los sentidos del término- a cada segundo. En los últimos años ha concentrado sus energías en la producción y gira de El avaro de Molière, la obra con la que regresa "contentísimo" a Sevilla y con la que estará en cartel desde el martes 24 al domingo 29 como broche a una gira de más de 240 funciones. "Estoy feliz en mi tierra, soy de San Roque pero estudié el Bachillerato en Dos Hermanas y tengo muchos vínculos con Sevilla, como mi hija María, que vive aquí y como veis no ha llegado todavía". La insistencia en echar en falta a su hija es porque ella forma parte de las tareas de promoción que Galiardo prepara en la capital andaluza para tratar de llevar al público al teatro. Para ello, el veterano intérprete tiene previsto, como ha hecho durante el resto de la gira en otras ciudades, "salir a buscar al espectador, a las plazas, a los mercados, a la calle" con un despliegue de megáfono y coche a lo campaña electoral, explicó. Al menos los precios populares, de 4 a 21 euros, animarán al público a vivir de la mano de la compañía -entre ellos, el sevillano Manolo Caro- una comedia que se antoja más vigente que nunca en estos tiempos. Ya saben, para Harpagón, al que interpreta Galiardo, el dinero es más importante que la felicidad de sus propios hijos, una codicia extrema que le sirve a Molière para ahondar en la destrucción de la familia. "Los sentimientos, los problemas, son los mismos que en 1668", razonó.

La llegada de la obra a Sevilla, además, pone de manifiesto la "feliz cohabitación de signos políticos". En la producción ha colaborado el Centro Dramático Nacional, el Centro Andaluz del Teatro y el acuerdo del contrato en el Lope ha encontrado, dice el actor, la colaboración del Ayuntamiento. Y es que, parafraseando a Manuel Fraga, recordó: "Una cosa es la ideología y otra, los sentimientos".

Un buen entendimiento que nace en la propia diversidad del equipo. Encabezados por el francoargentino Jorge Lavelli y por José Ramón Fernández (Premio Nacional de Literatura Dramática 2011) en la adaptación del texto, en esta producción participan el italiano Francesco Zito, vestuarista de la Scala de Milan, y el compositor polaco Zygmunt Krauze, entre otros. "Planteamos una gira internacional de la obra, pero la crisis paralizó todos los planes... Pero no desisistimos", apunta quien confiesa, sin rubor alguno que prefiere "el teatro a hacer el amor". "A mi edad, tengo la vida resuelta, y podría estar dando paseos por San Roque, pero siento verdadera pasión por lo que hago. Que no os engañen, el problema es ése: no es la falta de dinero, es la falta de pasión vital: gente que no hace lo que quiere y ni busca hacer lo que quiere en la vida. La pasión mueve el futuro".

Un futuro que pasa, necesariamente, por dar el relevo a los jóvenes de hoy. Precisamente, la obra va más allá de un montaje teatral y complementa sus funciones habituales con las escolares. Será el miércoles por la mañana el turno de los chavales de diferentes institutos los que asistirán a la obra y al coloquio posterior con el actor y el profesor Manuel Ponce. "Los jóvenes son muy inteligentes, mucho más de lo que creemos. Es el mejor público que tengo. Esa gente no olvida esta obra en la vida".

[Por cierto, la hija apareció en la rueda de prensa. "Papá, lo siento tenía obligaciones que atender, pero aquí estoy".]

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