Galiardo llega este jueves al Teatro Villamarta de Jerez

  • "Cuando un actor ha alcanzado su madurez, está en disposición de asumir ciertas cosas", afirma el intérprete sanroqueño, el protagonista de 'El avaro'

"Hacer esta obra ha sido un maratón de dos años", afirma el sanroqueño Juan Luis Galiardo, actor que protagoniza El avaro de Molière en el Teatro Villamarta de Jerez este jueves día 9 (20.30). Este montaje, dirigido por el argentino Jorge Lavelli, pondrá fin al Ciclo de Humor de la programación de otoño.

Galiardo llega al escenario del coliseo jerezano después de aplazar por una inoportuna enfermedad su actuación inicialmente prevista para el mes de octubre. Superado este percance, dice que la gestión de este proyecto data de varios años atrás, de sus conversaciones con Rafael Azcona y José Luis García Sánchez. La conexión con Lavelli arranca de la experiencia de trabajar juntos en Edipo Rey y es en este periodo cuando propone al director argentino llevar a escena El avaro.

"Cuando un actor ha alcanzado su madurez, está en disposición de asumir ciertas cosas", asegura. Y en esta disposición se ha mostrado como "una esponja", de modo que "no he traído El avaro hacia mí, yo he ido a la obra".

El popular texto del teatro barroco desgrana, a través de una quincena de personajes, el amplio espectro del género humano. El avaro está dividido en cinco actos. Inspirado en La olla de Plauto, Molière satiriza la falsedad y las costumbres de la sociedad francesa del siglo XVII. La trama analiza la avaricia, encarnada en Harpagón (papel que interpreta Galiardo), que está enamorado de Mariana y busca casarse con ella a pesar de que su propio hijo, Cleantes, sea su rival en estas lides. El poder del protagonista radica en su dinero, con el que pretende comprar los sentimientos más puros.

El avaro contiene elementos temáticos como la familia, la dominación o el conflicto generacional que hacen que esta obra sea inmune al paso del tiempo, según el director de escena. En el texto de Molière se han visto reflejados a lo largo de su historia los espectadores que la contemplaron y este retrato social continúa en la actualidad.

En opinión de Juan Luis Galiardo, la actualidad de este título radica en el hecho de que su personaje sea "un avaro de poder, no solo del dinero". "Tan codicioso es que ocupa todo el poder que se le permita y solo ante gente más poderosa es cuando él se pliega con un acto mezquino", añade. Por tanto, la conclusión sobre Harpagón es clara: "Es la acumulación de todos los males que se pueden dar en el ser humano". En cualquier caso, el humor es la consigna de este montaje y, para que la risa aflore, ésta se mezcla con el drama.

El actor garantiza un espectáculo teatral sobre un clásico "hecho en serio", eliminando los atisbos de interpretación caricaturesca de anteriores propuestas. "Harpagón somos cualquiera: todos tenemos cólera, ira, somos egoístas…", recalca. En definitiva, se trata de partir de la esencia del teatro como un arte que "no busca actualidad, sino aquello de eterno que hay en nuestro paso por el mundo".

La comedia, adaptada por Lavelli y José Ramón Fernández, cuenta con un espacio escénico creado por Ricardo Sánchez-Cuerda. En él se recrea un ambiente laberíntico a través de puertas y espejos, de modo que se genera la sensación de no saber quién entra o sale del escenario.

La iluminación de Roberto Traferri, la música del polaco Zygmunt Krauze y el vestuario de Francesco Zito forman parte de una propuesta artística de carácter internacional y con un amplio elenco de actores.

El avaro pone fin al Ciclo de Humor de la programación de otoño, que se inició en septiembre con títulos como Confidencias muy íntimas, El pisito, Garrick y La abeja reina. En el reparto de esta oferta teatral han estado presentes artistas como Remedios Cervantes, Pepe Viyuela, Tricicle y Verónica Forqué, entre otros.

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