Frank y Rachel vuelven a amarse

  • 25 años después del filme, 'El guardaespaldas' se representa en Madrid con las hechuras de un musical en el que destacan la escenografía y una protagonista de voz portentosa, Fela Domínguez

Desde hace unas semanas, la diva Rachel Marron y el especialista en seguridad Frank Farmer vuelven a enamorarse. Los personajes de El guardaespaldas, el fabuloso éxito de 1992 que supuso el debut en el cine de la cantante Whitney Houston, se reencuentran ahora en un remodelado Teatro Coliseum, en Madrid. Aquella cantante que recibía las amenazas de un acosador vuelve a entonar cada noche aquel emocionado I Will Always Love You, pero esta vez lo hace con las facciones de la mexicana Fela Domínguez, seleccionada para este espectáculo junto a Iván Sánchez y Maxi Iglesias, que se turnan para encarnar a Frank Farmer en esta nueva producción de Stage Entertainment, que tras fenómenos como Los Miserables o El Rey León se marca ahora un inesperado tanto al convertir en un sólido musical un filme que no respondía exactamente a las claves del género.

Precisamente de las representaciones de El Rey León en México procede Fela Domínguez, que aprovechó un descanso en las funciones de esta obra para tomar en apenas 24 horas dos vuelos transatlánticos y someterse a la prueba de El guardaespaldas. "Yo escuchaba de pequeña la música de Whitney Houston, para mí es la mejor cantante del mundo. Me sabía de memoria los temas de la audición, aunque sí tenía que prepararme mentalmente, porque en esas situaciones me pongo muy nerviosa", dice la intérprete, que durante años fue la titular de la Big Band Jazz de México y que aún se resiste a llamarse a sí misma actriz. Para meterse en la piel de Rachel Marron, Domínguez tuvo que afrontar una preparación durísima, como recuerda su compañero Iván Sánchez. "Los actores trabajábamos las escenas desde el punto de vista dramático, pero a ella la veías luego en una sala con los bailarines, en otra más tarde con el director musical, después con una foniatra que la ayudaba a cambiar el acento. Se tuvo que enfrentar a todo esto en un mes", señala admirado el coprotagonista de esta obra. "Pero ahora que estamos en el escenario ves que todo ese sacrificio vale la pena", replica al respecto Domínguez.

Iván Sánchez y Maxi Iglesias se alternan en el papel de Frank, el guardaespaldas

Tras ser elegida para el proyecto, Domínguez decidió no revisar la película "hasta que tuve al personaje. Fue algo que me recomendaron mis amigos actores en México, y les hice caso", afirma la cantante, cada vez más cómoda en el reto de encarnar a una mujer inicialmente altiva y caprichosa que va quitándose la coraza. "Yo la veo como un ser humano, con la particularidad de que tiene un montón de cámaras grabándola todo el tiempo. No tiene amigos, en su vida, en realidad, sólo están su hijo y su hermana, que le tiene envidia. Es una diva, pero en la intimidad es insegura, necesita que la quieran, enamorarse, como todos. Eso la hace vulnerable; es una celebridad y se comporta como tal, pero también una mujer de carne y hueso. Me gustó adentrarme en todo eso al interpretarla", sostiene.

A lo largo de poco más de dos horas, Domínguez encadena clásicos del repertorio de Houston como I'm Every Woman, I Wanna Dance with Somebody o I Have Nothing, que por fortuna no se han traducido -como ocurre en otros musicales- y se introducen en la trama en inglés. "Son temas que todos conocemos, y cambian totalmente si se cantan en otro idioma", argumenta la actriz, poseedora de una portentosa voz por la que, como recuerda Sánchez, han llegado a confundirla en la radio con la propia Houston.

La capacidad vocal de Domínguez es uno de los reclamos de una producción donde destaca una impresionante escenografía. "Es un espectáculo en toda la extensión de la palabra", asegura su protagonista. "Digamos que es como un concierto en vivo con escenas. La parte dramática está muy bien: tiene su parte romántica, su parte de thriller, hay un susto con el que la gente grita todos los días... Pero lo que va a ver la gente es una experiencia más allá de eso. Las pantallas, las luces, los bailarines... no tienen nada que envidiarle a un concierto de Jennifer Lopez o de cualquier diva que triunfe ahora". Para su compañero, "el público se queda muy sorprendido con la producción, con la escenografía. Se encuentran la historia de El guardaespaldas, pero no exactamente la película, sino algo más: también un concierto con una energía brutal. Pasan por todo tipo de sensaciones y de emociones".

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