OBITUARIO

Fallece Bud Spencer, actor y maestro del mamporro

  • El célebre actor italiano formó junto a Terence Hill una de las grandes parejas cómicas del cine con títulos como 'Le llamaban Trinidad'

Lo importante en esta vida es ser el mejor en algo, aunque sea lo más peregrino. Bud Spencer siempre dijo que no era actor, pero fue el hombre que mejor repartió mamporros con la mano abierta en toda la historia del cine. El actor italiano, que se llamaba en realidad Carlo Pedersoli, falleció ayer a la edad de 86 años, según anunció su hijo, Giuseppe Pedersoli. El ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini, dijo al conocerse la noticia que con la muerte de Bud Spencer "desaparece un gran intérprete de nuestro cine que en el curso de su larga carrera supo divertir a generaciones enteras y conquistar al público con su grandísima profesionalidad". "Ciao #Bud Spencer. Te quisimos tanto tantos", escribió por su parte el primer ministro Matteo Renzi en un mensaje en la red social twitter.

Aunque renieguen de su pasado, los comienzos de muchos cinéfilos recalcitrantes no fueron con Kurosawa, John Ford o Ingmar Bergman. Bud Spencer y Terence Hill son ya parte de la historia del cine. Su primer encuentro fue en Tú perdonas... yo no (1968) un spaghetti western grabado en el desierto de Tabernas. Aquí nació el romance entre el flaco ligón de ojos azules y el gordo algo misógino. Ninguna película estuvo nominada al mejor guión en los Oscar... pero dieron bofetones hasta que les llegó la artrosis.

Antes, Carlo Pedersoli se proclamó en 1948 campeón mundial de natación y participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki y Melbourne. Pero su carrera como actor se inició como guardia imperial en la superproducción Quo Vadis (1951).

Llegó el exitazo de Le llamaban Trinidad, un clásico del cine . Poco podría haber hecho Billy El Niño ante el gatillo fácil de Trinidad, capaz de desenfundar cinco veces y propinar otras tantas guantadas sin que el interfecto pueda ni pestañear. Y Bud Spencer -licenciado en Derecho en la vida real- se tomaba la justicia por su mano.

En Le seguían llamando Trinidad (1972) llegan a un pueblo donde les consideraran unos rangers. En la antológica pelea final, convencen a una comunidad de frailes para luchar con ellos contra unos forajidos. Y estos, contagiados, reparten a mansalva hostias de esas que no se consagran.

Tras El corsario negro o Más fuerte, muchachos (1972), llegó Y si no, nos enfadamos (1974), donde ambos se encuentran en una carrera de rallycross cuyo primer premio es un bólido rojo con capota amarilla. Para decidir quién se queda con él, acuerdan jugárselo a cerveza y salchichas: el que primero se retire paga la cuenta y pierde el bólido. Grabada en Madrid, la cinta cuenta con actores como Luis Barbero -el señor Matías de Médico de familia- o Manolo Laguna, amanerado director de un coro en el que Bud Spencer hace un peculiar solo mientras el malo Paganini (el español Manuel de Blas) intenta liquidarle. También aparecen como extras en una de las peleas los entonces desconocidos Fernando Esteso y Andrés Pajares. Y se llevan unos sopapos de campeonato, casi como anticipo de Yo hice a Roque III. Y qué decir de la banda sonora de las peleas, como el Dune Buggy de Y si no, nos enfadamos. Melodías reconocibles a las primaras notas como la de Quien tiene un amigo tiene un tesoro, obras maestras de la memoria sentimental.

La siguiente etapa de su filmografía conjunta la inaugura Dos superpolicías. Siguieron repartiendo estopa en Par impar, Estoy con los hipopótamos, Dos super super esbirros, Dos super dos, Y en Nochebuena... ¡Se armó el Belén!, su última película. Hasta hace relativamente poco estos títulos se podían encontrar en cualquier videoclub. Ahora, con internet, al deletrear el nombre de los dos actores aparecen más de 1.000 vídeos con escenas de sus películas. Y en todas, con la mano abierta.

Pero el más inquieto y más irónico siempre fue el más rellenito de los dos, el preferido por los niños, como el rey Baltasar. Cambió su nombre porque le gustaba Spencer Tracy y la cerveza de marca Budweiser y en 1981 fundó la línea aérea de carga Mistral Air. Entre su legado, un dicho popular tras alguna pelea callejera: "Le calcé una colleja a lo Bud Spencer". No hay que decir más.

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