Duelo eterno

EEUU, 2009, Drama. 98 min. Dirección y Guión: Shana Feste. Intérpretes: Pierce Brosnan, Susan Sarandon, Carey Mulligan, Johnny Simmons, Aaron Johnson, Michael Shannon. Música: Christophe Beck. Fotografía: John Bailey. Cines: Ábaco, Alameda, Al-Ándalus Bormujos, Los Alcores, Nervión Plaza.

El mejor del título es el hijo mayor, adolescente modélico, de una familia acomodada, muerto en un accidente de tráfico. Así arranca la primera película de Shana Feste, melodrama que aspira a retratar el proceso de duelo familiar que sigue a la tragedia. Lejos de otros referentes cinematográficos que han tratado el mismo asunto como Azul, de Kieslowski, El dulce porvenir, de Atom Egoyan o La habitación del hijo, de Nanni Moretti, El mejor renuncia pronto a toda complejidad para proponerse como drama disperso, facilón y tremendamente superficial sobre los estragos psicológicos y emocionales de la ausencia.

Feste mira el asunto con esa asepsia académica del telefilme que deposita todas sus esperanzas en el oficio de los intérpretes estelares, unos Susan Sarandon y Pierce Brosnan muy poco inspirados aquí en la tarea de expresar el dolor verdadero. Lo de su guión es si cabe mucho más grave: su incapacidad para trazar personajes convincentes, su imperdonable tendencia a ejemplificar en clave de manual de autoayuda todas las fases del duelo, su escaso dominio del tiempo narrativo, su acumulación de peripecias y giros dramáticos, que se quedan siempre en un mero apunte a falta de desarrollo y profundidad.

Así, la llegada a la casa familiar de la novia embarazada del hijo muerto (Carey Mulligan, habrá que seguirle la pista), la crisis del hermano menor, la contención del padre para mantener el equilibrio familiar o la obsesión de la madre (histérica) por conocer las últimas palabras de su hijo se entrelazan en busca de la catarsis sin que nada pese demasiado, y lo que es peor, sin que brote algo de emoción auténtica por el camino.

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